jueves, 28 de febrero de 2013

PREMONICIÓN ...¿O, QUÉ?


Marcos salió de la oficina con  aire acondicionado hacia la calle, al pisar la vereda una ola de calor, como de un horno abierto lo recibió. Pasó de 23 a 37 ºC en el exterior. Fue caminando por la vereda entre la gente que iba y venía. Bajo la sombra de un árbol vio a una mujer joven sentada en el piso, amamantando a un bebé, mientras lo sostenía con un brazo, extendía el otro pidiendo limosnas. Sacó su billetera poniendo en su mano un billete grande, ella lo miró sorprendida. – Gracias señor, que Dios se lo pague. -Que Dios la bendiga a usted para que no tenga que salir más a mendigar. – Replicó él antes de continuar su camino. Al llegar a la esquina dio la vuelta sobre la avenida, deteniéndose en la parada de transporte colectivo.
Al igual que varias personas se ubicó debajo de una marquesina que estaba frente a un negocio. A los cinco minutos se detuvo un colectivo en el que subieron todos los demás, ya que no era el ramal que esperaba. Una joven madre con un niño de guardapolvo blanco se ubicó cerca de él. Llevaba quince  minutos esperando, sus ojos inquietos recorrían los vehículos que pasaban, y los frentes de los edificios de altura. 

En el peregrinar de su mirada, la dirigió hacia arriba, la marquesina que los cubría era de listones de chapa esmaltada color azul, le faltaba un par de ellos  por lo que pudo ver el hormigón de la loza. Se hallaba en esa posición cuando comenzó a experimentar latidos fuertes del corazón, el pecho le dolía, entraba en un estado de angustia, quería huir de allí. Tomó a la mujer del brazo, y la arrastro junto al niño a una vereda más. Ella gritaba ¿Qué hace? ¿Está loco? Él sintió que se calmaba  de su supuesto ataque de pánico. Antes que pudiera articular una palabra, con ojos desorbitados vieron caer la mampara sobre la vereda, en medio de una explosión se levantó una polvareda. No hubo víctimas fatales ni heridos, pensar que veinte minutos antes había como ocho personas debajo de ella. En pocos minutos llegó la policía, una ambulancia, los bomberos, el tráfico disminuía la velocidad para ver que había sucedido. 
La mujer con el niño, le preguntó ¿Cómo supo que se iba a caer? ¡¡Nos salvó la vida!! Señora le aseguro que no tengo la menor idea, nunca me pasó algo así, fue como una premonición. Ella lo abrazó, gracias, gracias, repitió. Marcos se despidió con un beso en la mejilla del niño y emprendió una caminata para distenderse. 

Mientras caminaba recordaba lo que le dijo la mujer que amamantaba al niño, “Que Dios se lo pague” ¿Tendrá algo que ver? Se preguntaba… 

Amigo visitante agradezco tu visita, escribo poco y visito poco. Hasta pronto.

domingo, 6 de enero de 2013

BUENOS AUGURIOS...

Ya tenemos los pies en el 2013, hago acto de presencia para desearles mucha salud y lo mejor 

de lo mejor a mis amigos blogger, no estoy escribiendo pero siempre será buen momento 

para recomenzar. 

¡¡¡Abrazos!!!

sábado, 13 de octubre de 2012

Enamorarse desde el tren.


         Parte 2 de 2 
(Si no la has leído sugiero comiences por la 1)

El día era de un cielo azul radiante sin que se viera una nube en el horizonte. Marcos había comprado una bolsa de papel, de esas bonitas para regalo, colocando la cartera de Carmen dentro de ella. Faltaban 40 minutos para el encuentro, estaba algo conmocionado por los sucesos del día, esos que le abrieron camino para este encuentro cara a cara con la mujer del tren, la que día a día miraba pasar. Se hallaba a tres calles del lugar de la cita, preguntó en un kiosco por una peluquería en la zona, quería verse bien, pero bien, bien,  le indicaron una muy cercana. Rápidamente llegó hasta ella, dos peluqueros estaban atendiendo mientras uno esperaba al próximo cliente. Tomó asiento en el sillón vacío frente al espejo, manteniendo la bolsa para regalo en su regazo, no quería correr ningún riesgo de extravío,  indicó al coiffeur cómo quería el corte. De manera muy profesional  lo dejaron a su gusto. Luego de hacerle elegir, le rociaron con un suave perfume francés muy varonil. Se miró al espejo y sonrió, ¡Vamos Marcos! ¡Suerte amigo! Le dijo a su rostro reflejado.Luego de abonar, salió del local caminando despacio por la Avenida  Santa Fe hasta llegar al cruce con la calle Thames, faltaban 5 minutos para las 12 horas del mediodía, sacó la cartera de la bolsa, manteniéndola a la vista para que ella lo reconociera. 

Recostado contra la pared, aguardó. Se escucharon 12 campanadas de una iglesia, indicando la hora, un taxi se detuvo junto al cordón de la vereda, dos mujeres bajaron,  una era Carmen. Ella lo miró 5 segundos como haciendo una auditoria del hombre que tenía su cartera, luego se adelantó hacia su encuentro, él también adelanto un paso para recibirlas. - Hola, soy Marcos dijo el extendiendo la mano. Ella la tomó con la suya, -Soy Carmen, ella es una amiga, Marisol. Hechas las presentaciones, Marcos colocó nuevamente la cartera, con las tiras cortadas dentro de la bolsa de regalo; les propongo ingresar al restaurante, así en una mesa comprueba todo su contenido.- Sugirió. - Me parece bien, aunque Marisol, tú puedes volver a la oficina, yo me ocupo de arreglar con el señor, - Indicó a su empleada. Ésta así lo hizo despidiéndose de Marcos, luego de dedicarle una mirada curiosa. Marcos y Carmen ingresaron buscando una mesa tranquila en el centro del salón. ¿Tomamos algo mientras usted controla el contenido? - Si, si, para mí un agua mineral. Él llamó al mozo y pidió dos aguas minerales. Ella fue sacando algunas cosas, otras las veía sin sacarlas, a medida que encontraba todo aquello que buscaba, cada tanto le dedicaba una sonrisa amable a él.

 ¡¡¡Bruuuuummm!!! Dijo al final en una exclamación, está todo, ¡todo!
¿Sabe usted que hay más de 100.000 pesos en esta cartera? – Espetó. - No, dijo Marcos, pero no importa cuanto hubiera, es suyo, ubiqué su nombre y se lo devuelvo, no podría quedarme con algo que no es mío.
 - Legalmente se estila compensar con el 10% la devolución de dinero, le ofrezco $10.000 por su gesto honesto. – Disculpe Carmen, si aceptara una recompensa económica no tendría valor mi conciencia. Le agradezco pero no insista. Ahora si gusta y tiene tiempo podríamos almorzar aquí mientras conversamos un poco. Ella lo miró hasta el fondo de sus ojos, luego dijo, - bien, bien, pero con la condición de que sea yo quien pague la consumición. - Esta vez voy a aceptar, ya que me intima. -replicó él. Rieron los dos más distendidos.Decidieron almorzar aquello que no comían normalmente, una paella, con entrada previa,  y un excelente vino para acompañar.
-Carmen preguntó con real curiosidad ¿Porqué jugó su vida en el subte por mí? -¿Acostumbra a hacer éste tipo de cosas?
-La verdad es que no, no soy tan valiente ni jugado, pero a usted la conocía y no podía permitir que le hagan daño o perjudiquen de alguna manera.
-¿Me conoce? ¿De dónde?

- Marcos se movió un poco incomodo en la silla, no nos hemos tratado, pero la conozco de vista desde hace más de dos meses. Y allí le contó sobre la coincidencia de los horarios en que viajaban, y de todos los detalles de ella que el tenía en su mente. Ropas, de invierno, primavera, botas, zapatos, carteras, colores peinados. - Pero no piense que soy un mirón, futuro acosador, soy solo un admirador de la belleza en todo lo que veo – Terminó diciendo como un niño que es descubierto en falta.
Carmen lo miraba un tanto perpleja con la confesión de Marcos. – Sus palabras me halagan. ¿Qué siente por mí? – Solo deseos de conocerla más.-Contestó él. Pero me presentaré primero. - dijo a la vez que le pasaba una tarjeta suya que indicaba: Maestro mayor de obras, con su dirección y teléfono en un Barrio de la Capital Federal. – Me ocupo de diseño, construcción, reciclaje, de viviendas, oficinas. Además me consultan por el diseño del mobiliario, de jardines, el color de las paredes, en fin me gusta dejar clientes conformes detrás de mí. Terminó contándole algunas historias de sus  obras, con detalles de las mismas. Ella escuchaba con atención el tono de voz, el entusiasmo que él ponía al hablar de su trabajo, mientras observaba la prolijidad en el corte de cabello, también había percibido un rico perfume cuando estuvieron cerca. 

Casi sin darse cuenta, le preguntó ¿Cómo anda de relaciones? ¿Está casado? -Divorciado, desde hace cinco años, y tengo un hijo de 12. - Respondió. ¿Y usted? – ¿Yo? Antes de contestarle le pediría que comencemos a tutearnos Marcos ¿Si? – Me parece perfecto que lo digas Carmen. – Contestó él. – Ahora si, soy viuda desde que mi marido murió en un accidente de transito hace siete años, no podíamos tener hijos propios, por lo que me concentré en el afecto  de mis familiares y amigas. Y vivo casada con mi trabajo, soy psicóloga. - Mis clientes son grandes y medianas empresas, atiendo como pacientes  a directivos en sus propias oficinas laborales.
-Qué interesante. –Comentó él.
- Si, por ejemplo un gerente de ventas me  habla sobre el plan de comercialización que tiene en mente, sus dudas, su euforia,  las dificultades con alguno de sus hombres de venta. En 50  minutos de sesión, retoman el equilibrio emocional, aumentando su autoestima. Algo que recomiendo a todos, es que incluyan algún ejercicio en sus vidas, el que más les guste, además de alimentación sana.
- ¿Cómo conoce las distintas áreas de una empresa para sugerir sobre el manejo del directivo?
-Mi padre fue un empresario industrial,  mientras estudiaba, cubrí en ella todos los puestos, desde cadete  pasando por compras, ventas, finanzas  etc. Su empresa quebró por las malas políticas económicas del gobierno en los 90. Entonces  no imaginaba lo útil que esa experiencia me sería en el futuro.

Siguieron conversando de los temas más variados, arte, cine, teatro, viajes, economía, mencionando luego los componentes de sus familias, con sus anécdotas, sobre todo las graciosas. Conversaban y reían, como viejos amigos. Cuando se quisieron dar cuenta eran las 5 de la tarde. Marcos pidió otra vuelta de cafés.Mientras aguardaba que el mozo los traiga le preguntó a Carmen. - Eres psicóloga, me habrás estado psicoanalizando ¿Cómo me has visto?  -Cuando le robaste a un ladrón por mí, me pareciste un hombre fuera de serie, ahora que te conozco más, no se si debería decirlo, pero en muchos aspectos eres un eslabón perdido, no creí existieran personas como tú. Sincero, honesto, amable, con buen sentido de humor, entusiasta, valiente. Me gustaría que fuéramos amigos, y nos conociéramos más ¿Te parece? – Esas son las palabras que quería escuchar. Soy un hombre de suerte por haberte conocido, ahora además, esperanzado por lo que el mañana nos pueda traer. Minutos más tarde salían tomados de la mano, caminaron un par de calles por la Avenida Santa Fe, intercambiando sus números de celulares y conversando. El detuvo un taxi, la despedía extendiendo la mano, ella la tomó, a la vez que se alzaba para darle un beso en su pómulo izquierdo, con un ¡gracias! Y, hasta el viernes.  
Él continuó caminando hasta la estación del Subte, antes solo la admiraba, ahora no podía negar que esa mujer lo enamoraba. En un rinconcito de sus almas, los dos tenían soledad, el principio del fin de esa soledad se iniciaba. Él allí, ella en el taxi, experimentaban una dulce sensación que hace años habían perdido. La iniciativa de Marcos, había desencadenado todo...

Bueno, amigo visitante parece que aquí se ha formado una pareja,tendrán que seguir conociéndose pero les veo buena madera a los dos. Ha sido muy extenso el texto, te pido disculpas y Saludo.

lunes, 8 de octubre de 2012

Enamorarse desde el tren.


  Relato de una pareja                                                                                         Parte 1 de dos.

Todos los días de lunes a viernes a las 9 de la mañana, tomaba el subterráneo en Plaza Constitución con dirección a Diagonal Norte, allí haría trasbordo para llegar hasta  Estación Plaza Italia. Por cábala viajaba siempre en el tercer vagón, sentado del lado del pasillo. A medida que avanzaba, se iba llenando cada vez más de gente que viajaba de pié, bastante apretujada. Marcos esperaba ansioso llegar a la estación Belgrano, allí, a ese mismo vagón, a la misma hora,  subía  siempre una mujer que lo tenía prendado, cabellos negros, ojos verdes, labios carnosos, que le parecían perfectos. Muy bien vestida, con gusto y elegancia, un cuerpo sin exuberancias pero bien contorneado, “era un verdadero bombón”. Cuando el metro se detenía en Estación  Belgrano,  con la vista pronto la ubicaba en el andén, ya le era inconfundible. Al subir, nunca había cruzado una mirada hacia él,  que ya le conocía los distintos trajes, vestidos y carteras que solía traer.  En su mente pensaba a que se dedicaría, la imaginaba como una profesional de algún área determinada, en un cargo importante por la hora a la que llegaba y la ropa que vestía. ¿Qué edad tendría? Unos 45 años más o menos, aunque con las mujeres nunca se sabe -Se decía.  

Un lunes 8 de noviembre, en uno de esos viajes sus pensamientos se congelaron por un instante, en el amontonamiento de gente, alcanzó a divisar que mientras un hombre  la empujaba, otro le cortaba  desde las correas, la cartera a la atractiva y desconocida mujer que admiraba,  introduciéndola en un bolso. Sin ella darse cuenta, terminada la acción,  los dos hombres comenzaron a desplazarse por el pasillo hacia la puerta para descender en la próxima estación. -Sabía que estos tipos trabajan en equipo, no le extrañaría que hubiera un tercero y hasta un cuarto delincuente. Además andaba armados con navajas, que hacían callar a “los metidos”. Temperamental, ofuscado, Marcos sin pensarlo  se puso de pié, arrimándose al hombre del bolso, lo empujó un poco brusco mientras se deslizaba detrás de él, a la vez que metía la mano en su bolso arrebatándole rápidamente la cartera de la mujer. En el interior del bolso había otras, además de seguramente billeteras y celulares de distraídos pasajeros,  la transpiración descendía por su frente, le estaba doliendo la boca del estómago. En un minuto mas el subte se detuvo en la siguiente estación, las puertas se abrieron con un chasquido, con la cartera oculta bajo su campera se vio obligado a descender empujado por un   grueso número de personas que pugnaban por bajar,  entre ellas los carteristas. Cuando pudo darse vuelva, no alcanzo a llegar a las puertas para ascender nuevamente,  por lo que lo miró partir con resignación. Giró a la izquierda en el Hall de la estación y se encaminó a un asiento aislado en un rincón de un bar. Allí pidió un fernet con cola, mientras aguardaba que se lo traigan, apoyó la cartera sobre sus piernas. Necesitaba contactarse con la dueña, la abrió y con su lapicera repasó el contenido, pudo ver una pequeña agenda y la extrajo. Al abrir la primera página pudo leer un nombre, Carmen, una dirección aparentemente de su oficina  y el número de telefonía fija de ella. Se tomó tranquilamente su bebida, dando tiempo a que ella llegara a su destino. A la media hora llamó. 
Del otro lado una voz de mujer atendió. –Consultorio, buenos días ¿Si?         - -Disculpe, ¿se encuentra Carmen allí?
 -Si, ¿de parte de quién? 
-Dígale por favor que soy una persona que encontró su cartera…
-Si, si, ya le paso con ella. 
-Hola soy Carmen,  ¿dice que usted encontró mi cartera? ¡Me la robaron en el Subterráneo!
-Lo se, por favor, tome asiento allí que le explico, quédese tranquila, todo el contenido está sin tocar, solo tomé la agenda para ubicarla. Le cuento como sucedieron las cosas…. Y así, detenidamente, le relató como se había quedado con la cartera. 
-Ella respondió, le escucho y me parece increíble ¿Qué pide por devolverme la cartera?
-¿Qué quiero? Que la venga a buscar…nada más. 
-Bueno, bueno. Replicó Carmen que todavía no salía de la sorpresa ¿Dónde nos veríamos? 
-Avenida Santa Fe y Thames, hay un restaurante en esa esquina. ¿Le parece bien a las doce del mediodía?
-Si, si, conozco el lugar, he andado por allí. A esa hora lo veo, tengo documentación importantísima en esa cartera. Además de valores. 
– No se como agradecerle. ¿Cuál es su nombre? 
 -Marcos, me llamo Marcos  -Me reconocerá porqué estaré parado en la vereda con su cartera en la mano. --Espero no demore porque sino, la escondo, haber si me confunden y  creen que soy gay jajaja. Pero conste no tengo nada contra ellos.  
-No por favor, llego, llego.-afirmó ella. Cuando colgó el tubo, sonrió aliviada, le había caído muy bien la persona que la llamó, tenía una voz y un tono muy agradable y cordial. Le dijo a una empleada suya.-  Marisol ¿me acompañarías en media hora a buscar la cartera? no quiero ir sola por las dudas. – Por supuesto que si, te acompaño, así veo también como está el que te la devuelve, ja,ja,ja,ja, entraron en un mar de risas las dos. Le dijo a Lucía, otra empleada que le cancele las entrevistas pendientes, mientras reprogramaba su actividad para el día siguiente. Nuevamente frunció el ceño, la cartera contenía las alianzas de oro que su hermana le había dado para grabar, cheques de terceros al portador y algunos al día, una cantidad importante de dinero en efectivo que le pidieron por una obra de arte. Se tomaba la cabeza entre las manos, no había tenido tiempo de reaccionar aún, ni llorar ni gritar. Se sentó erguida en el escritorio, y se dijo…todo va a salir bien, tranquila Carmen, tú puedes manejar esto. Hizo dos aspiraciones profundas, exhalando el aire despacio y se relajó.Miró su reloj, faltaban 15 minutos para salir al encuentro con el desconocido...

--Sigue en parte 2-- 

Amigo visitante, de escribir poco he pasado a mucho en esta historia, te invito a continuarla si gustas en cinco días más. (O antes) Te saludo. 
PD: disculpa algunas erratas, pero estoy escribiendo rápido, como surge. Gracias!
  
  

       

martes, 21 de agosto de 2012

Buscando el paraíso...

-Papá, ¿dónde queda el paraíso?

-Hijo...En cualquier lugar que estés o llegues y te sientas muy, pero muy feliz!!

-¿Para siempre Papá? 

-Si la felicidad la llevas en tu interior, siempre lo serás... aunque habrá momentos en que la creerás perdida.

-Entonces pase lo que pase, no voy a dejar que nunca me la roben...¿Te parece?

-Haz de ser fuerte, intentarán quitártela de distintas maneras, pero lo lograras...si eres fuerte por dentro y por fuera...

-Gracias papá!!




sábado, 4 de agosto de 2012

PARA REFLEXIONAR...


LOS TRES FILTROS.

Cuenta la historia que cierto día un discípulo llegó de manera agitada a la casa de Sócrates, con el afán de ponerlo en conocimiento acerca de un rumor:

- “¡Maestro! Vine urgente porque quiero contarle cómo un colaborador suyo no tuvo reparos en hablar de usted con malevolencia…”

Ante lo cual Sócrates, interrumpiéndolo, respondió:
-“¡Espera! ¿Lo que quieres contarme, puede pasar la prueba de los Tres Filtros?

-“¿Los Tres Filtros…?

-“Si” – Replicó Sócrates. Solo por esta vez voy a explicártelo y dejo en tus manos mi confianza, para que a partir de de este momento apliques estos filtros a tus comentarios. 

- El primer filtro es la VERDAD ¿Puedes asegurarme que examinaste cuidadosamente si lo que me quieres decir es verdadero en todos sus puntos?

-Realmente NO…Solo oí decirlo a mis compañeros…

-El segundo filtro es la BONDAD ¿Lo que me quieres decir directa o indirectamente es bueno?

- “No, en realidad no…al contrario…”

- Por último. ¿Es realmente NECESARIO que me lo cuentes?

-“Para ser sincero, no…Necesario no es.”

Entonces, sonrió el sabio. Si no puedes asegurarme que sea verdad, ni bueno, ni necesario… simplemente sepultémoslo en el olvido…

-A partir de hoy quiero que lo tomes como una enseñanza…no alimentes los rumores y antes de hablar piénsalo un instante…Si hay posibilidades de que sea una mentira o una maldad y además no es realmente necesario decirlo…simplemente no lo digas…


No se el autor, simplemente me pareció bueno compartirlo con ustedes. 

martes, 24 de julio de 2012

Liberar emociones

Hay momentos en los que podemos tener cargas muy pesadas para sobrellevar solos. Éstas representan una sobrecarga, que puede atentar contra nuestra salud, incluso nuestra vida.Por más fuertes que seamos, e independientemente de nuestra edad biológica, y experiencia, corremos riesgos.Me refiero a las cargas emocionales y espirituales, el cuerpo habla, grita, avisa,  podemos recurrir a un médico que no encontrará una causa orgánica. Esas mochilas debemos descargarlas en oídos atentos, perceptivos, confiables, en las que podamos volcar "los secretos" que más nos duelen.El compartir sentimientos,con base conflicto, produce un efecto de catarsis, aliviando nuestras tensiones.Particularmente aquellos referidos a actitudes y decisiones que no quisiéramos tener que tomar, pero somos consientes de que no cabe otra alternativa. 


Hace tiempo que no escribo aquí, y ahora dejo esta reflexión. Te saludo, gracias si pasas por aquí y dejas tu comentario.   

viernes, 25 de mayo de 2012

Ella salió con la suya.




Decidió detener su caminata por el parque, no tenía apuro en ese día de abril, un banco de madera color cedro parecía invitarlo a descansar. Se sentó extendiendo sus brazos a lo largo del respaldo. Cerró los ojos un par de minutos relajándose, cuando volvió a abrirlos se encontró con que una bella mujer se había detenido casi frente a él, le observaba con una sonrisa que le pareció un sol de primavera.
Disculpa, me encanta tu sonrisa pero … ¿A qué se debe? – Inquirió
Es que estoy mirando si estás embarazado –Contestó ella riendo.
¡Embarazado! ¿A qué te refieres? Volvió a preguntar él mientras ponía de pie su metro ochenta de estatura.
Ven hacia aquí y mira el cartel colgante a la derecha del banco. –Replicó ella.


Él así lo hizo …con un gesto de sorpresa y una sonrisa leyó: ¡Reservado para mamás! Jajajaja se echó a reír con una risa que a ella le agradó mucho.
Razón tienes, no había visto el cartel, te diré que me gustan los niños pero no pienso dar a luz  yo mismo. Y tú … ¿tienes niños? – Preguntó.
Toco madera,  – replicó ella,  aún no ha llegado el momento, pero más adelante vendrán sin duda. Bueno, te dejo, tan solo te vi y se me ocurrió bromear contigo. Adiós…
- Aguarda, también voy para allá ¿Te molesta si te acompaño?
- No, el parque es libre para caminar, hazlo si quieres.
- Me parece que al menos deberíamos conocer nuestros nombres, soy Jean ¿Puedes decirme el tuyo? - El mío es Sarah, pero no acostumbro a darlo a desconocidos.


- Pues mira, mientras caminamos te hablaré de mí, así me conoces más. –Respondió Jean. Así lentamente, caminando, conversando y riendo llegaron a la salida del parque. En ese momento sonó el celular de él. Hola… si…   ¿Qué dices? estoy en el parque Las Heras… ¿Tiene que ser ahora? ...Bien,  en quince minutos estoy allí. Guardó su celular con gesto de preocupación. Luego miró los ojos negros de Sarah que le transmitían un …no sabía que, pero eran demasiado atractivos. Disculpa, tengo que irme urgente por trabajo, pero no me dejes ir sin  tu  número de celular ¿Si? Ella se lo pasó diciendo, no te hagas esperanzas, solo somos conocidos que pueden llegar a amigos.
- El tiempo dirá, contestó él mientras esbozando una sonrisa le dio  la mano,  reteniendo la suya unos segundos más de  lo necesario y despidiéndose.
- Por su parte Sarah, continuó su camino con una sonrisa pícara. ¡Lo conseguí, lo conseguí!  Es un dulce, se decía para si, hace tiempo que lo miro y sueño con él, hoy avancé  y fue mi gran día ¡¡Iupiiii!! - Tengo una cita en puerta, ¡Bien por mí! Se lo contaré a mis amigas …

domingo, 13 de mayo de 2012

El dinero fácil les fue trampa.


Hace unas décadas atrás compré un lote de terreno, allí, lleno de alegría y energía  comenzaría a edificar mi casa. Fue una grata sorpresa encontrar que mi nuevo vecino era conocido, tiempo atrás habíamos trabajado en una empresa en la que permanecí solo un año. Él junto a su esposa, nos brindó amablemente toda la colaboración necesaria para facilitar la puesta en marcha de la obra, particularmente recibiendo a mi mujer  y nuestra  beba de tres  meses durante los fines de semana, que era cuando yo construía. Al cabo de un año terminé mi casa, aunque ya hacia cuatro meses que la ocupábamos.
Ellos vivían en una casa muy humilde, pero les llegó la oportunidad,  pasando a comprar una nueva a una calle de la nuestra, nos alegró su progreso. Seis meses más tarde me entero que la habían vendido, habiéndose mudado.

Muy sorprendido pregunté, enterándome que los Bancos estaban dando una tasa de interés imposible de creer, rondaba el ¡¡¡¡¡30% mensual!!!! Este matrimonio se entusiasmó, vendió su casa aceleradamente a menor valor del real, para poner el dinero en intereses. Se veían cobrando por mes más de lo que ganaban  por año de trabajo, mientras, pasaron a alquilar en otro lugar. Me pareció totalmente irrazonable lo que estaba sucediendo. Los hechos me dieron la razón, no pasaron tres meses  en que  las tasas bajaron al 3%, el costo de las propiedades se triplicó, quedando esta familia sin casa y viviendo los siguientes años alquilando en un barrio muy pobre. No volviendo a tener la oportunidad de su casa propia por años.  

Los Bancos son empresas que trabajan para ganar dinero, no hacen beneficencia. Esto nos recuerda el dicho “No todo lo que brilla es oro” y “Cuando la limosna es grande, hasta el santo desconfía” Se me ocurrió contarte esta anécdota del pasado, aunque hay muchas más en las que la gente pierde sus ahorros por ingenuidad, falta de experiencia, exceso de confianza o avidez. Dejo aparte los casos en los que las políticas económicas cambiantes los llevaron a la ruina, con pérdida de sus bienes personales.

Te saludo amigo visitante, deja tu comentario si gustas

domingo, 29 de abril de 2012

Decisiones en la arena.


Pablo salió dando un portazo, estaba muy ofuscado, era la primer pelea en dos años del dulce noviazgo que mantenía con Ruth. Descendió velozmente  por las escaleras del departamento hasta el jardín, escuchó la voz de ella llamándolo  pero no se detuvo. Su reloj indicaba las  siete de la mañana en ese domingo de enero, era pleno verano, se dirigió a la playa que estaba a tan solo una calle de distancia. Estaban pasando un fin de semana largo en la costa atlántica, la noche anterior se habían divertido a lo grande junto con otras parejas amigas en un boliche bailable, estuvieron hasta las seis de la mañana. Bailaron a morir bebiendo un poco más de lo habitual. Mientras regresaban ella le hizo una escena de celos injustificados, continuándola una vez llegados al departamento – Recordaba él mientras ingresaba velozmente en la playa, necesitaba  aire marítimo y caminar. Estaba descalzo, enfundado en su bermuda y remera blanca, las huellas de sus pies  quedaban marcadas profundamente en la arena ya que descargaban su enojo.

La playa se veía  desierta  a esa hora, el cielo azul celeste presagiaba un bello día para disfrutar el mar. Miró hacia delante, en sentido contrario se acercaba caminando una mujer, vestida aparentemente con  bikini roja cubierta por un pareo, lo hacía bordeando las aguas que mojaban sus pies. Se hallaban a unos doscientos metros de distancia, se sintió molesto porque rompía su soledad. A los dos  minutos ya iban a cruzarse, él miro hacia su derecha, a unos ciento cincuenta  metros,  acostado  sobre los médanos un perro raza  dóberman negro de gran porte los observaba. De pronto éste se para y comienza a correr en dirección a ellos. Pablo no  podía creerlo, en cinco pasos largos alcanzó a la joven que lo miró asustada. Quédate quieta y detrás de mí,  mira, ese perro nos ataca – Le dijo. - ¡Por Dios! – Afirmó ella, nos va a matar. - Si salta sobre mí, corre a la costa sin detenerte me oíste – Espetó él  en alta voz  sin darse vuelta. Se paró con las piernas y los brazos en jarra, esperando, horrorizado pero sin demostrarlo. 

Cuando el animal enfurecido estaba cerca Pablo gritó ¡¡Paraaaaaaaaaaaaa!! Aunque pareció un loco,  éste aminoró la marcha, mostrando sus afilados colmillos, avanzó lentamente  para saltar. Parecía el final, cuando sonó un silbato, el dóberman emitió un gemido, se dio vuelta regresando velozmente y perdiéndose detrás de las dunas y los arbustos. ¡¡Se fue, se fue, dijo la joven!! Huyamos de aquí, por si vuelve -  dijo él, tomándola de la mano. Mientras corrían comentó- No se porqué diablos nos atacó ¿No sería un toro, que atrajo  tu bikini roja? alcanzó a decir con sentido de humor. Una vez que salieron de la playa llegando a las primeras casas se recostaron sobre la pared de una. Ella temblaba respirando agitada, él la abrazó, cálmate el peligro ya pasó le dijo al oído ¿Cómo te llamas? Ana Belén, respondió a la vez que se echaba a llorar. -Llora, desahógate, ya pasó repitió Pablo mientras la sostenía en sus brazos con la cabeza apoyada en su pecho. Luego la separó con suavidad, ¿Dónde estas parando? Te acompaño, si quieres. Si, si en la calle dos y treinta y tres, Gracias!

Fueron caminando juntos, quedaba cerca, ella preguntó ¿Porqué no huiste tú solo para salvarte? -  ¿Que clase de hombre crees que soy, nunca tendría paz si hiciera algo así. – Replicó él. - No salgas nunca sola en horas y  lugares desiertos,  ¿De dónde eres? De la provincia de Córdoba, llegué anoche sola y ya quise conocer el mar, esta noche llega el resto de mi familia. No se como agradecerte ¿Quieres pasar a tomar  algo?- Preguntó. Pablo miró la belleza de mujer que tenía frente a él - Mira…mejor no, he tenido una pelea con mi novia hoy... volveré a hacer las paces con ella, me voy, cuídate mucho. -  Bueno, es afortunada tu novia, si pierde un hombre como tú sería una tonta. Mi apellido es Flemingh, mi padre es un gran empresario, ponte en contacto conmigo por cualquier cosa que necesites, le dijo posando suavemente sus labios sobre los de él. Pablo emprendió el regreso, con una sonrisa. –Espero no arrepentirme pero he hecho mi buena acción del día jajaja, continuó caminando y riendo para reencontrarse con su Ruth...   

                 

domingo, 15 de enero de 2012

EL RAPTO. ¿Qué hacer.?

Lucas estaba sentado en la Terminal de ómnibus de larga distancia, faltaba media hora para que partiera el suyo, una pelotita de papel rodó frente a sus pies. Sin saber porqué, la levantó, desplegó el pequeño papel arrugadoleyó una frase, SOS me raptan. Levanto la cabeza mirando hacia el frente y los costados. ¿Será una broma? – pensó. Pero con esto no se jode – se dijo. La gente caminaba de prisa por los pasillos, recorrió con mirada escrutadora a los pasajeros que aguardaban en los largos asientos de madera frente a él. Matrimonios con niños, ancianos, una jovencita de unos catorce años, al lado de un hombre fornido de cabello pelirrojo, éste esbozaba una sonrisa tonta permanente en su rostro. Llamó su atención que la niña tenía anteojos de sol, siendo un día de lluvia, además que la mano derecha del hombre estaba apoyada en su espalda. ¿La estaría sujetando? ¿Amenazando? - pensó para sí. Desvió la mirada un instante para disimular, cuando volvió a mirar, observó que las manos de ella estaban sobre su regazo, subió la mirada, los anteojos negros estaban fijos en él, volvió a mirar sus mano, el dedo índice de ella se movía señalándose a si misma, como si lo llamara. Se puso tenso, se le erizó la piel, presintió la situación de peligro, el pelirrojo observó que los miraba, rápidamente bajó la mirada, agachándose para ajustar los cordones de sus zapatos. Luego, nuevamente se incorporó, ya decidido.

Prefiero pasar un papelón antes que dejar cometer un posible secuestro, se dijo a si mismo.

Encaminó sus pasos hasta reunirse con dos hombres de gendarmería que se hallaban en el lugar, les explico la situación y sus sospechas. Por favor, con pedirle la documentación no se pierde nada - sugirió. Los gendarmes se dirigieron hacia la pareja, Lucas iba detrás, se detuvieron frente a ellos. Disculpe señor ¿Se pone de pié y me permite sus documentos? El hombre con gesto de incredulidad se paró, ¡¡Maldición!! ¿Cómo me descubrieron? Extienda las manos, está arrestado. La jovencita se puso de pié quitándose los anteojos, acto seguido se arrojó a los brazos de Lucas llorando, gracias!! gracias!! repetía sin parar de llorar. Cálmate le dijo Lucas, ya todo esta bien, fuiste valiente, te van a llevar a tu casa.


Bueno hace mucho que no escribo, este es un intento, todavía no he terminado de reacomodarme.

Mis saludos para ti, visitante.




sábado, 31 de diciembre de 2011

¡¡¡Bienaventurados sean tus días en 2012!!!

No quise terminar el año sin saludar a los amigos de este mundo mágico que es el de los blogs. Conocí personas maravillosas, que escribían desde el corazón y el alma, escritos imperdibles de los temas mas diversos, algunos de la vida misma de todos los días. Todos son importantes e invitan a leerlos, como importantes y brillantes son las personas que dedican su tiempo para hacerlos.

Les deseo que pasen en armonía y con mucha felicidad este fin de año y el nuevo que se inicia, el año viejo queda atrás con su larga barba blanca, con sus penares y alegrías. El 2012 es para mí una nueva oportunidad, un fin de año distinto a todos los anteriores, pero voy de la mano de esperanza, por lo que lo comienzo tranquilo. ¡¡Problemas habrá como siempre, pero avanti!!

Desde noviembre que no escribo, recientemente me he mudado, los dos últimos meses fueron muy agitados pero terminó todo bien, dentro de la media normal. Agradezco a los amigo bloggeros que me dejaron su aliento en mi última entrada, a los que les hago llegar todo mi afecto y reconocimiento:

Maria Saéz, Myrian, Cosillas y Cosejas, Mía, Norma2, Carmen Rosa, Gosspi,

José Ramón Santana Vazquez, Alma Mateos Taborda, Belkis, Humberto Dib,

Diana Profilio, Carolina, Rosa E, Goja 56. Disculpen si olvido citar a alguien.

Algunos nos conocemos a través de la red, espero este año poder dedicar más tiempo al teclado (y aprender más de ustedes sin duda).

Un fuerte abrazo, lo mejor de lo mejor para todos en 2012, sobre todo salud y
trabajo. Lo demás vendrá por añadidura.



viernes, 18 de noviembre de 2011

Ausente con aviso...

Solo entré para saludar a mis amigos visitantes, estoy bien, pero totalmente absorbido en trabajos y solución de problemas que demandan toda mi dedicación para que salgan lo mejor posible.

Seguramente nos reencontrarnos en diciembre.

Les dejo un cordial saludo.

miércoles, 2 de noviembre de 2011

El amor sano de los unos a los otros.

¡Es amor verdadero!

Es…

El puente que une.
El oído que escucha.
La caricia que calma.
La sonrisa que ilumina.
La manta que abriga.
El remedio que cura.
El brazo que sostiene.
La fuerza que levanta.
La fuente que contiene.

El amor se siente amando no solo siendo amado. La misión, hacer felices a otros siendo feliz tú. Si esto es una cadena de amor, los otros te harán felices a ti. Aunque no nos retribuyan de igual de manera, no deberíamos dejar de amar.

El amor une. Pero no es solo corporal aquello que lo mantendrá unido.

NO ES…

-intolerante
-
deshonesto
-
impaciente
-
- imprudente
-
- iracundo
-
- celoso
-
- de humillar.

Ni…

Una emoción violenta. Un sentimiento, pensamiento o actitud que haga sentir mal a quien lo siente, o hacia quienes se ven influenciados. No utiliza maltrato verbal, ni físico ni psicológico

Es…

Hacerse responsable de uno mismo, y con relación a los demás.

El anti-egoísmo, el anti -miedo, la anti-envidia y lo opuesto a todos los aspectos de carácter antes mencionados. Una emoción normal, feliz, sin excesos.

Dulce y placentero. Da libertad. Libera a quién lo da. No exige, se extiende, satisface a quien ama y a los de alrededor.

Despreocuparse de uno mismo y ayudar a otros.

No buscar solo lo que le causa placer y felicidad a si mismo.

Estar feliz con uno mismo. Con la felicidad, el crecimiento, el progreso, la paz y armonía de otros.

Solidarizarse con el dolor de otros.

Establecer una mutua confianza y fe con quienes amamos.
Salud mental, paz y armonía espiritual para quien lo siente y brinda.

La aspiración de Dios como cada uno lo concibe, para la raza humana

Un sentimiento que está en uno, o lo recibe quien lo busca y pone en práctica.

Es…

Respetar, perdonar, compartir, escuchar, alentar, ayudar, agradecer, unir...

Esto último desde No es, lo tenía en mi archivo desde el año 96, en el que reuní conceptos sobre el amor de distintas fuentes, como las Leyes para la salud emocional , un curso filosófico, la cristiandad, más reflexiones y observaciones propias, diferenciando los sentimientos que constituirían un amor enfermo.

Disfruta la vida. Se feliz. Llévate bien con todos, defiende tus derechos, y ayuda a los que están peor que tú… si quieres y puedes. Realmente a mi, me dio resultado. ¡Mira que no estoy sermoneando ni dando clases de nada, solo comparto!

Amigo visitante, este texto está escrito en un tiempo y un momento particular, es extenso, tal vez requiera ajustes, pero el tema es muy amplio, no quito nada de lo dicho, solo necesitará ampliación de conceptos si es necesario.

¿Que no es fácil sentir este amor por otros? Realmente creo que no, pero todos tenemos algo de el. ¿No crees?

martes, 1 de noviembre de 2011

La muerte siempre ronda.

Eran las diez de la mañana, manejaba mi Renault a 140 kilómetros por hora en la ruta hacia las sierras de Córdoba. El cielo esta totalmente despejado, azul celeste, sin nubes, el sol presagiaba un día más de alta temperatura en ese verano de enero. Mis hijos de siete y nueve años escuchaban música mediante sus auriculares en el asiento trasero del auto enfundados con sus cinturones de seguridad. La ruta era de doble mano con solo dos carriles, frente a mí, veo venir un micro ómnibus de larga distancia. Un automóvil sale detrás de el para pasarlo y ubicarse adelante, los miro avanzar en mi dirección, el auto no consigue hacerlo, sigue directo hacia mi, en segundos más podríamos chocar, suelto el pedal del acelerador. Si freno de golpe, mi vehículo puede hacer un trompo volcando o saliendo de la ruta con peligro de vuelco. Podría salirme a la banquina de mi derecha, pero si el que viene hace lo mismo, el choque frontal sería inevitable. En esos segundos decisivos continúo por mi carril, ya a 100 kilómetros por hora, casi me veía cara a cara con el conductor del otro vehículo, de pronto éste sale de la ruta tirándose a la banquina de mi derecha (no le quedaba otra). Continúo mi camino, el choque no se había producido.

La imprudencia, impericia o estupidez de este conductor podría haber ocasionado una tragedia en la que todos podríamos haber muerto. El, al darse cuenta que no podía pasar el micro ómnibus debió haber retornado su lugar detrás del mismo. Yo, que manejaba correctamente decidí que el arregle su desarreglo, ya que toda alternativa me parecía de riesgo. La mayoría de los accidentes de tránsito se producen porque no se respetan normas, leyes de tránsito, por falta de sentido común de alguno de los conductores.

¿Tú que piensas?

PD: Entré para contar esta anécdota, falta un tiempo para que vuelva a escribir con la frecuencia que quisiera. ¡Te saludo amigo visitante!

viernes, 14 de octubre de 2011

El cansancio que no se quita con descanso.

Es el cansancio emocional acumulado, producido cuando no le encontramos salida a algo que nos afecta, no nos gusta lo que hacemos, o lo que nos hacen, también por el intelectual sobre exigido que conduce a lo mismo. Ambos reunidos son una carga que puede incapacitarnos. Conducen al estrés, que termina siendo un callejón sin salida si no le ponemos freno. Estos cansancios excesivos, consumen mucha energía nerviosa, los que tienen actividad física como un leñador o un deportista por ejemplo, pueden terminar el día cansados pero se reponen tras una noche de buen sueño. Los primeros se levantan con dificultad pudiendo haber dormir mal, con sueño de mala calidad, hecho que además les pone de mal humor, retroalimentando el desgaste anímico.

Hay personas muy tranquilas, menos propensas a caer en estrés, otras por ser hiperactivas siempre están mas expuestas a caer en el, o en depresiones. El equilibrio saludable pasa por vivir la vida sin excesos, el ritmo actual es muy exigente además de una alimentación sana, cada uno debería encontrar la actividad física más adecuada para si mismo. Durante la semana laboral intercalarla, la falta de tiempo no debería ser excusa, simplemente caminar o subir escaleras ayuda. A medida que pasan los años, mayor es la necesidad de hacer actividades para el cuidado de uno mismo, eso fortalecerá nuestro cuerpo, y aquí cabe el dicho, “mente sana en cuerpo sano”. El sedentarismo es enemigo de la buena salud. Salvo que se esté imposibilitado de moverse, en esa situación, hay terapias para conservarse bien.

En mi caso actualmente voy a natación dos veces por semana, anteriormente concurrí a sesiones de yoga, fue bueno aprender a respirar correctamente, relajación y ejercicios para estirar los músculos y la columna vertebral. Casi todos lo deportes, como el fútbol y otros incorporaron ejercicios tomados de yoga en sus prácticas de entrenamiento. Existe mucha sabiduría en las medicinas alternativas, que no deberían dejarse de lado como complemento de la medicina moderna. En la que el médico especializado hace efectuar todos los estudios y análisis de rutina para cada caso.

El funcionamiento de nuestro cuerpo es un prodigio, en el que se producen muchas reacciones químicas, zonas como nuestro cerebro todavía no han terminado de estudiarse. De allí que se hayan unido varias ramas de la ciencia para entendernos y llegar a curarnos de nuestros males una vez que llegan, inclusive llegar a prevenirlos. El avance en medicina es permanente, aunque aún falta para enfermedades que nos siguen azotando.

En muchos casos son nuestros pensamientos, sentimientos y actitudes negativas los causales de nuestra caída emocional. El ser sociable, compartir momentos, esparcimientos, con amigos, familiares, u otros contribuye a nuestra estabilidad y bienestar. El tema da para mucho, hay alternativas, cada uno busca las suyas. Estas son solo algunas reflexiones mías.

¿Tú que opinas?

viernes, 7 de octubre de 2011

Escribir sobre la fe.

Este 8 de octubre al igual que en el año pasado, por iniciativa de Señovilla y Angel he sido invitado a escribir, en esta oportunidad sobre LA FE. Lo hago en forma de diálogo...

-Migue, en lugar de narrar… ¿Puedes escribir sobre la fe?

-Trataré Pablito, es que abarca muchas cosas.

Fe, es el símbolo químico del “hierro”, que por combinación con otros elementos en un proceso de “temple” a temperaturas determinadas, se convierte en “acero”. Cuando quieres decir que alguien es fuerte, dices…tiene “músculos o espíritu de acero”.

Que tú tengas “temple” significa que asumes las dificultades que se presentan en la vida, pudiendo caer una o varias veces, pero volviendo a ponerte de píe para continuar más fortalecido.

La fe de la gente, le da fortaleza, valor, serenidad, alegría. Es... “creencia”, “confianza”, si no tienen fe en ti, quiere decir que… ¡No confían ni te creen! .Tener fe, es dar por cierto, por confiable algo.

Comprendo, pero… ¿En que tengo que tener fe?

Pienso que primero en ti mismo, conocerte… aprender, vivir experiencias, cuanto… más te conozcas, te quieras, ames a otros y no dejes de aprender más fe tendrás, para alcanzar y hacer lo que necesites y busques. –Si tú no te tienes fe... ¿Cómo vas a lograrlo?-Luego viene la fe en otros en quienes confías, porque no somos “islas” nos necesitamos. Pero aquella en un poder superior a nosotros mismos, requiere un esfuerzo de fe. Porque, es creer en lo intangible, en lo que no se ve ni se toca, solo se siente… ¡Cuando crees!.

Aclárame esta parte...

Desde los tiempos más antiguos, los seres humanos elevaban sus peticiones de acuerdo a sus creencias, a sus Dioses o Dios, como ellos lo concebían para ganar batallas, pedir guía, fortaleza, protección para sí, o sus seres queridos, sanidad, etc. También para agradecer, o simplemente para rezar, orar, meditar con el fin que cada uno sentía y tenía.

¿Y si no se les concedían sus deseos?

Solo aceptaban su voluntad, no le puedes pedir a Dios que haga la tuya. -A veces se da otras no. Tener fe no te hace dependiente, más bien independiente... ya que compartes tus problemas con él, depositando tus cargas, mochilas pesadas.

¿Quiere decir, pedir ayuda… sin dejar de hacer todo lo que esté en mis manos?. Y, sí… hay muchos hechos, resultados, milagros que suceden por fe.

¿La fe en uno mismo no alcanza entonces?

Puede ser que sí, pero a pesar de todo tu intelecto, y capacidad puedes encontrarte en algún momento con situaciones que ni tú ni la ciencia puedan resolver. En ese instante un médico puede decirte, respecto a quién más amas en la vida,… hasta aquí llegamos, está en manos de Dios ahora ¿Tú que harías?

Mira… creo que le pediría ayuda a Dios. – ¿Y si sanara? – Diría que es un milagro. -¿Y, a quién lo pediste? -A Dios - ¿Entonces? ¿Qué pensarías?-Ah, que tal vez Dios existe ¿No?. - Si crees, sería una manifestación de fe religiosa.

Todos los días en algún lugar se produce algún hecho milagroso, no explicable, allí comienzan a creer que hay “algo más” que puede producirlos. Llámese como lo llamen.

También le pedían al dios del río, del sol, en fin, siempre se depositó la fe en algo, aún en el de la buena suerte. Necesitamos creer para humanizarnos, tener confianza, la vida es buena,… piénsalo. Solo te doy unos conceptos míos sobre la fe, el tema da para mucho, lo que digo es que, cada uno puede tener su fe, aún los ateos deben tenerla en algo, aunque no lo llamen fe. No se puede vivir sin fe, solo debemos respetarnos unos a otros en nuestras creencias.

Oye, no me traigas éstos temas, que pueden herir sensibilidades, o crear debate, aunque tal vez… no estaría mal saber la opinión de otras personas ¿No te parece?

lunes, 26 de septiembre de 2011

Pausa primaveral.

Faltan tres días para que me tome unas vacaciones, iré al Complejo Termal de Federación en Entre Ríos, queda a 500 kilómetros de Buenos Aires. Viajo en colectivo de larga distancia, de manera que no tengo que preocuparme por manejar. Estamos en primavera pero las temperaturas oscilan entre 26 º unos días pasando a 10º en otros. Así que siempre es necesario llevar algo de abrigo por las dudas. Me va a venir bien estar en contacto con las aguas termales, ya que tuve los primeros seis meses del año serios problemas en la espalda. Estoy mucho mejor ahora, pero cuidándome en levantar pesos elevados, las aguas son relajantes, revitalizantes, así que regresaré hecho un toro bravío jajaja. Estoy un poco a las apuradas para dejar en orden varias cosas laborales, organizadas para continuarlas a mi regreso.

Ayer mi hija me regaló un pulóver hermoso, hecho en La zona Patagónica, me quedó de diez, es un ángel mi princesa, lo voy a llevar, de inmediato busqué uno más antiguo que tenía, preparándolo para regalar. No tiene sentido tener nada de más cuando hay gente que tiene tan poco y lo recibe con alegría. Hace poco regalé el ordenador anterior, a una señora con varias hijas, le pregunté si no le importaba que fuera un poco lento, contestó que de ninguna manera, así sus niñas no tendrían que ir fuera de su casa para utilizarla. Nos sentimos bien cuando tenemos la posibilidad de dar algo útil, obteniendo por respuesta solo una sonrisa de agradecimiento.

Bueno no quiero seguir con la lata, les dejo un fuerte abrazo, siempre me acuerdo de ustedes, aunque no pueda escribir con la frecuencia que quisiera

sábado, 17 de septiembre de 2011

La pulseada.

A las doce horas sonó el timbre, los siete operarios dejaron sus tareas para ir a almorzar. Se sentaron a la mesa para degustar sus almuerzos, cuando terminaron les quedaban veinte minutos de descanso. Rubén le propone a Justin ¿Porqué no jugamos una pulseada? Antes de que pueda responder, Darío le dice lo mismo con una sonrisa irónica ¿Te animas a jugar conmigo? Bueno, dale, responde Justin. Él y Rubén tenían quince años de edad, Darío unos treinta, era alto musculoso, pesaba, treinta kilos más que Justin. Esto transcurría en un verano de enero, el calor se hacía sentir con fuerza, los ventiladores apenas lo mitigaban. Darío y Justin se sentaron frente a frente, apoyaron sus codos firmes sobre la mesa tomándose por las manos derechas cruzadas. Sus compañeros, algunos sentados, otros de pié, observaban la pulseada que estaba por comenzar, la mayoría decía. ¡Yo le apuesto a Darío! Rubén dijo, a la cuenta de tres comienzan, uno, dos, ¡tres! El hombre y el adolescente comenzaron a empujar, los brazos no se movían del centro, temblaban por la tensión, manteniéndose a noventa grados. Las gotas de transpiración caían por la frente de Darío, el músculo de su brazo parecía un balón de fútbol, un gesto de sorpresa comenzaba a surgir en su rostro. Justin había soportado toda la presión de su rival, sin mostrar emoción alguna, lentamente comenzó a redoblar su esfuerzo, volcando el brazo de Darío, hasta que éste tocó la mesa. La pulseada había durado cinco minutos, levantándose de la mesa, ya serio, Dario le dijo, ¿Qué comes nene? ¿La espinaca de Popeye? O puras vitaminas, deja de joder, mira como me has hecho quedar. – Afirmó mientras se alejaba. Rubén, su amigo le dijo, pensar que yo quería pulsear contigo, eres como Silvester Stallone en la película que pulsea para retener al hijo jajaja. ¿Pensabas que ibas a ganar? – Al menos estaba seguro que nunca he perdido, ésta era solo una pulseada más. – Respondió Justin.

Esta es una prueba más de que en la vida no siempre gana el más fuerte físicamente. Justin tenía una natural fuerza emocional, espiritual y física, que le daba enorme fortaleza. Y, él a su edad, ni sabía de donde surgía o porqué la tenía.

jueves, 8 de septiembre de 2011

Historia de un amor... que no pudo ser.

Diciembre había llegado, el calor era denso, pesado, Leonardo no lo pensó más, decidió huir de Buenos Aires, tomarse unas vacaciones, alejándose de tráfico, ruidos, obligaciones laborales. Una vez en la ruta en su Volkswagen, recorrió los cuatrocientos kilómetros que lo separaban, hasta llegar a Tandil, la ciudad de las sierras bajas, tierra fértil, con olores a campos verdes y aguas claras del lago. Luego se desvió, avanzó cien metros por un camino de tierra, divisando a Don Basilio, un viejo amigo de su padre aguardándolo en la vereda. Detuvo el auto, bajando rápidamente para fundirse en un abrazo con el búlgaro.- Que bueno que viniste Leo, hace dos años que no lo hacías. -Pasa, pasa, tengo preparado un guiso hecho con perdices que ayer mismo cacé .-Usted se ve muy bien Basilio, debe ser el aire de aquí. - Ya lo creo, aquí todo es mas calmo.- Mira la cara que traes cada vez que vienes, ojeroso, blanco, flaco, de aquí te vas con el color de la salud. -Tiene razón, la gran ciudad mata, parece que uno no puede dejar de correr, por suerte termino con la universidad el año próximo, tendré más tiempo para esparcimiento. Luego de degustar el exquisito estofado, acompañado por un buen vino, siguieron charlando y riendo, mientras se contaban mutuamente anécdotas e historias.

A las cuatro de la tarde Basilio, lo invitó a visitar a Natalia su vecina, que vivía a continuación de un gran lote de tierra que separaba ambas casas. Al llegar, está los recibió con alegría, conocía a Leo desde pequeño, cuando llegaba en compañía de sus padres. Leo comprobó la presencia de una joven de cabellos lacios y ojos verdes que lo miraba con atención. - Es mi hija, Mariana, afirmó Natalia, se recibió de Veterinaria en la universidad de Buenos Aires, volvió hace poco, por ahora está todo el día en casa. - Ah, si, dijo Leo, mientras daba un beso en la mejilla de Mariana, recuerdo cuando eras pequeña, jugábamos a las escondidas, debes tener veinte y cuatro años ahora. - Si, y tú veinte y tres, ¡Qué alto que estás! ¿Tienes novia? No, no, nada formal, solo amigas, no he tenido tiempo para buscar mi alma gemela, jajaja. Luego, juntos los cuatro, continuaron tomando unos mates con bizcochitos salados, mientras conversaban de todo un poco.

Los días siguientes transcurrieron entre caminatas por senderos recorriendo el lugar, más de una vez Leo y Mariana, fueron hasta el pié del cerro “La piedra movediza”, ascendiendo hasta lo más alto, desde allí veían la belleza de los alrededores. Cuando los sorprendía la noche, le resultaba hermoso ver las luces del centro, así como el cielo plagado de estrellas que en Buenos Aires centro, ni podía verlas por los edificios cercanos. Alguna noche fueron a cenar, otras a bailar con amigos y amigas de Mariana, Leo se integraba totalmente, eran todos jóvenes que se divertían sanamente. Habían pasado diez días ya, el “porteño” citadino, también le decían, había bronceado su cuerpo, por la exposición al sol, se veía completamente distinto al día que llegó. Había aprendido hasta a ordeñar sentado en un banquito, la vaca lechera que Basilio tenía, también degustaba frutas en almíbar, leche fresca recién ordeñada, quesos y yogur hechos en el lugar.

Mariana le pedía a su madre que hable con Basilio e intervinieran, porque Leo le había dado su amistad pero de amor no decía nada, y ella estaba locamente enamorada de él. Una tarde Basilio le dijo a Leo, sabes que te aprecio mucho, quisiera regalarte la fracción de tierra de al lado, podrías venir a vivir aquí, ir construyendo tu casa de a poco. Natalia y yo te ayudaremos, nos gustaría que formes pareja con Mariana, se ven muy lindos los dos. Leo se quedó sorprendido ante el ofrecimiento, tratando de elegir las palabras que no hieran la sensibilidad del búlgaro, le contestó. – Le agradezco infinitamente, pero no puedo aceptar, aquí no hay trabajo para desarrollar mi carrera, no quiero vivir haciendo lo que no me gusta, por otra parte a Mariana, la considero una amiga, no estoy enamorado de ella. –El amor es así, afirmó Basilio, se puede querer y no ser querido, pero el darte la tierra sigue en pié, avísame y te la transfiero cuando quieras. – Nuevamente gracias, tengo en cuenta su ofrecimiento amigo.

Dos noches después Leo se había quedado a dormir en una habitación en casa de Natalia, cerca de las dos de la madrugada escuchó la puerta abrirse lentamente. Era Mariana que en su fina enagua rosa entraba. ¿Qué haces aquí? Preguntó. - Es que mañana te irás, quiero dormir esta noche contigo, así conservaré un recuerdo feliz de ti. ¿Estás segura? Sabes que lo nuestro no tiene futuro, no estoy enamorado. – Lo sé, siempre has sido sincero conmigo, pero regálame esta noche, quiero guardarla en mi arcón de recuerdos. -Bueno, ven, le contestó, dejando que ella entre bajo las blancas sábanas. Sucedió lo que tenía que suceder entre dos vidas jóvenes pero adultos, sin compromisos. A la mañana siguiente parecía que los pájaros cantaban más alegres que nunca. Luego de desayunarse juntos, Basilio, Natalia, y Mariana lo despidieron. Leo subió a su auto emprendiendo el regreso hacia la maraña de su ciudad, pero llevaba un secreto guardado…que le hacía sonreír y cavilar.

Otra historia ha salido del horno como pan caliente. Disculpa, la escribí rápido, sin correcciones, una esofaguitis aguda me está dando paliza, es posible me aleje unos días del ordenador.¡¡ Hasta pronto!!

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miércoles, 31 de agosto de 2011

Un día más, pero diferente.

Para Marcos esa mañana de invierno era una más, a la hora siete se despidió de las sábanas blancas, descalzo, envuelto en su bata azul ingresó al baño para darse una ducha. Estuvo quince minutos bajo el agua, cuando salió de la bañera, después de secarse se miró al espejo, alcanzó a ver dos manchas rojas sobre el dorso de la espalda. ¿Qué será esto? Se dijo, luego prefirió pensar que se trataría de algún brote alérgico, por vaya a saber que cosa, ya que se alimentaba muy sano. Luego de vestirse, tomó un desayunó lleno de calorías, igual, nunca subía un gramo en su peso. Una vez que dejó todo limpio y en orden, se colocó una campera de abrigo y su gorra, en la calle la temperatura era de seis grados, con vientos moderados. También tomó su agenda, que era como su GPS, tenía anotadas todas las actividades previstas para ese día. Sacó su auto del garaje dirigiéndose hacia el centro de la ciudad, allí buscó estacionamiento. Después fue caminando hacia varios lugares, comenzó por la peluquería, era temprano, un peluquero estaba libre, él le indico que le rebaje el pelo en los laterales y atrás, sin tocar arriba ya que era sagrado conservar lo que quedaba. Al salir, continuó con la casa de repuestos, el abogado, la escribanía, la sucursal bancaria. En su paso hacia la compañía aseguradora, se detuvo frente a la vidriera de una ferretería, le gustó una canasta con flores artificiales pequeñas, entró al local pensando en la persona a quien iba a regalársela.

Al llegar junto al mostrador, vio a un solo cliente que había ingresado segundos antes que él. Se lo notaba nervioso, de pronto vuelve la cabeza atrás, nota que no entra nadie, toma un poco de distancia del mostrador, saca un arma de fuego diciendo amenazante, ¡quietitos los dos! Tú dame el dinero de la caja, más el que tienes oculto, rápido o te quemo ya. A Marcos apuntándole le dice, pon tu billetera, reloj, más todo dinero que tengas sobre el mostrador, sin movimientos raros. Marcos no demostró emoción alguna en su rostro, rápidamente puso su billetera con tarjetas y algunos billetes sueltos hacia su derecha, retrocediendo luego dos pasos. El comerciante apiló los billetes que tomó de la caja al lado de los otros. El ladrón pasó el revólver a su mano izquierda, avanzó para tomar el dinero, en el momento que lo ingresaba en los bolsillos de su campera, la pierna de Marcos se elevó veloz como rayo, impactando el pié contra su rostro tirándolo de espaldas contra el suelo con los brazos extendidos. De otro puntapié Marcos aleja el arma de su mano. El ferretero portando un hacha lo amenaza, si te mueves te parto por la mitad. – Le dice. -Tome mi celular y llame al 911 pide a Marcos, quien de inmediato lo hace. - Ya vienen, en cinco minutos llegan. – Informa. - Qué suerte estaba usted aquí, es la tercera vez que me roba este mismo tipo. ¿Dónde aprendió a defenderse así? –Preguntó. Hace varios años fui a Kárate, me mantengo en estado con deportes. – Bueno lo dejo, tengo mucho pendiente, usted ya domina la situación. - Gracias, amigo, vuelva otro día, así, charlamos un poco. - Está bien, si paso lo visito, cuídese.

Cuando salió notó que le dolía el empeine, por lo que decidió no continuar volviendo a su apartamento. Una vez allí, preparó agua caliente, que volcó en una palangana con sal, sumergió el pié en ella, la inflamación se reduciría. Deslizó su mano por debajo de su camiseta, hasta donde había visto la mancha roja a la mañana, al tocar, se mojo los dedos, dedujo que era una ampolla que había reventado. ¡Corchos! Se dijo, ¿Me habré quemado con la almohadilla eléctrica de calor? ahora tengo que curarme la quemadura y el pié. – Que tonto soy a veces….éste ha sido un día distinto en verdad.

Las cosas no ocurren hasta que ocurren, no podemos prever todo, aunque lo hagamos, a veces suceden imprevistos.

Estoy saliendo de una gripe, pero he decidido escribir igual el día de hoy, para que no se me vaya agosto. ¡Saludos a mis amigos Bloggeros!

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miércoles, 17 de agosto de 2011

Un amor truncado.

-Marcos dormía, entre sueños vio la imagen tierna de su madre… estaba muy preocupado por ella, se había convertido en su sostén emocional. Antes, era una mujer vital, llena de alegría, pasaba de preparar ricos manjares en la cocina, a pintar exquisitos cuadros que brotaban como flores en primavera. La muerte de su marido tres años atrás debido a un cáncer pulmonar, le hizo añicos el corazón. No pudo superarlo, durante días y meses fue un mar de lágrimas, decayó,… dejado de lado pinceles, óleos, trabajos y salidas al mundo exterior. Marcos, al estar de vacaciones, le acompañaba todos los días de esa semana, desayunando, almorzando, cenando juntos. Con su novia, Carolina, se encontraban los sábados y domingos, quedándose a dormir en el apartamento de ella. Se amaban en cuerpo y alma con pasión infinita, tenían jóvenes y alegres veinte y seis años cada uno, disfrutaban al máximo esos días. Habían decidido no casarse o convivir, porqué la madre de él, había tenido dos intentos de suicidio durante el primer año de duelo. El lunes por la madrugada regresaba en un taxi a su casa, sonriendo, pensando en los momentos vividos con su amada, Carolina. El tráfico era intenso, muchos jóvenes salían de los boliches bailables, una intensa niebla dificultaba la visión, súbitamente escucha un impacto y una explosión, luego siguió el silencio.
Hizo un esfuerzo para despertar del sueño, sentía frió, se desperezó mirando el reloj, marcaba las diez de la mañana, en su pijama azul comenzó a caminar desde su habitación hasta el Living. - ¡Mamá! llamó, sin obtener respuesta, siguió hasta la cocina, mamá, volvió a llamar, ¿dónde estás? Ella siempre estaba allí, no saldría sin avisar ¿dónde iría? recorrió el dormitorio de ella y el resto de las dependencias. Quiso utilizar el celular para hacer un llamado pero no tenía crédito, moviéndose se llevó por delante una mesita baja. Quiso abrir la puerta que daba al hall de entrada, girando la manija con fuerza, no pudiendo hacerlo. Su preocupación crecía, le dolía el estómago, se dejó caer sobre una silla roja, tomándose la cabeza entre las manos. De pronto, escucha el ruido de llaves, es su madre que ingresa a la casa. ¿Qué susto me has dado? Dijo. ¿Dónde estabas mamá? – Inquirió. Ella paso a su lado sin mirarlo, ¿Eh? ¿qué ocurre? – preguntó. ¿Por qué no me hablas? – exclamó, acercándose hacia ella que se había detenido junto a la cómoda frente al espejo, tenía una fotografía entre sus manos, la miraba, lágrimas con rimel comenzaron a descender por su ojos. Marcos cruzó su brazo cubriendo sus hombros, miró la fotografía, estaban los tres, ella, él, y su padre, volvió la vista hacia el espejo, él no se veía reflejado, su madre estaba…completamente sola.

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Nota: estuve con problemas para editar los comentarios recibidos ¡está resulto ahora! puedes dejar la caricia de tus palabras. ¡Gracias!


viernes, 5 de agosto de 2011

La confesión, cuando muere el amor.

Hola Juan, ¿Cómo estás Diego? se dijeron los hombres al momento de abrazarse. Eran amigos desde el secundario, compartieron mucho de sus vidas hasta años después de casarse y tener hijos. – Juan, me llamaste citándome aquí, ¿Qué misterio traes? – Vamos al Bar de la esquina, allí hablaremos. Una vez sentados a una de las mesas, pidieron unos cafés –Te ves bien Diego ¿Cómo haces?– Será porqué soy feliz jajaja. – Has tocado el punto que me trajo aquí, yo no soy nada feliz, con Laura mi esposa es imposible ya vivir. – Uh, que noticia me das ¿Tan mal están las cosas?- Mira me cuesta hablar pero necesito decírselo a alguien, ella siempre tuvo actitudes tipo neuróticas, depresivas, pero las fui tapando, la amaba mucho, funcionó, hasta que mis hijos se mudaron formando sus parejas

- Se puso peor, estaba pendiente de mí para puro reproche, ella en casa encerrándose y encerrándome como una telaraña. Llevo la peor de las soledades, estando acompañado. ¿Cómo es eso Juan? – Estamos en dos mundos diferentes. Le digo de salir, ir al mar, no quiere, no le gusta, cuando anuncio ir solo, decide venir, pero allí, o donde vaya me amarga la estadía, a todo le encuentra problema. – No me traigas a nadie a casa me repite también. Se pasa horas viendo programas de chismes y novelas de la televisión, peluquería dos veces por semana. Ya he dejado de quejarme de todo, no tiene sentido, a veces cuando me quedo mudo y no le hablo por irritado, pide disculpas, pero lo sigue haciendo en el mismo día y los siguientes.

- Reprocha cuando estoy en el ordenador, cuando hablo por teléfono con nuestros hijos, sobrinos, ellos la escuchan, me dicen… no le hagas caso, pero algo está mal allí, debes ver una psicóloga para ella. – Estoy cansado de llevarla a lugares desde los seis meses de casados, ahora está conforme con el psiquiatra que la atiende. –Le pregunté ¿No quieres que te acompañe para hablar con él? ¿Qué dices? , yo estoy bien, tú haces mal al no estar conmigo. – ¿De que manera? si no quieres salir a otro lugar que de tu madre, cuando me siento a tu lado y estás viendo la televisión, te hago un comentario del día y me dices calla que no me dejas escuchar. Si dejo un cabello en el lavatorio del baño me lo echas en cara, yo levanto tus cosas las llevo a su lugar, es simple.

- No cambió en veinte y cinco años Diego, creí que podría ayudarla pero no hay caso, no quiere, personas así han llevado a la muerte a su compañía de vida, por cáncer, infartos, disgustos que somatizan en sus cuerpos, no encontrando salida. – Hace cinco años estamos en camas separadas, como te imaginarás me tiene frío como heladera, hace tiempo no pasa más nada. Cuando se le ocurre decir que ya no lo hacemos, le contesto.- No puedo hacerlo sin amor, y allí quedamos en la maraña de echarnos culpas, por eso ya no me engancho, sería interminable.

– ¿Qué piensas hacer Juan? – Ya reservé una casa pequeña pero con ventanales grandes, patio al frente y un parque con parrilla, en tres meses se desocupa. Allí recibiré familiares, amigos como tú, contaré estrellas, dejaré entrar el sol, veré la lluvia sin reproches hacia mis oídos. Cocinaré lo que quiera, pondré en la pared los cuadros que me gusten, disfrutaré música, solo o acompañado. Saldré con amigos donde queramos ir. Ya estoy comprando unas pocas cosas que necesito al mudarme. A ella la seguiré manteniendo, pasándole dinero para sus gastos personales, que los deberá ajustar, quedó en su rol de ama de casa pasará a dueña de casa total ahora.

¡Volveré a empezar! - Comprendes Diego, amigo mío, a nadie puedo decirlo, si se entera antes de tiempo sería imposible la convivencia, dos días antes de partir, les diré a mis hijos para que nos den apoyo a los dos. Aunque ella será la que más deba aceptar la realidad. Tampoco se que traerá el futuro, pero seré libre, necesito una mujer, no una relación sin vida, la muerte del amor como pareja nos separó. –Pienso es tu única salida Juan, me sorprende que hayas tardado tanto, ahora duran meses o pocos años las parejas, cuenta conmigo para lo que necesites. ¡Gracias Diego! hoy dormiré mas tranquilo. No sentiré culpa alguna.

Hum, otro relato… ¿Tú que piensas? Si pasas por aquí amigo visitante, deja tu huella si gustas.



miércoles, 27 de julio de 2011

¿Somos mentalmente flexibles?


De no ser así, seríamos más propensos al aislamiento, disociación, sufrimiento. Aunque el planeta tierra siempre gira igual, las sociedades tiene cambios permanentes en usos, costumbres, problemas, tecnologías. Así como los juncos se doblan ante fuertes ráfagas de viento, vuelven a estar derechos una vez que éstas ceden. También nosotros sufrimos o podemos sufrir en algún momento, tormentas emocionales que nos traigan dolores en cuerpo y alma. Necesitamos estar preparados para soportarlas, volver a ponernos de pié y continuar. Aunque a veces podemos ver todo negro o gris, por cansancio, estrés, o formas de ser, siempre habrá hermosos colores en todo lo que nos rodea.

En gran medida nuestra felicidad o tristeza surge de nuestro pensar y actitud, ante sinsabores, frustraciones, por conflictos, crisis, problemas, hechos que pueden haber sido generados, por propio desconocimiento, error, o como resultado de acciones de terceros cercanos o lejanos. También ante la pérdida de vidas que es prioridad uno, por inseguridad, accidentes fatales, desnutrición, violencia, situación que requiere su tiempo de duelo personal. La naturaleza misma, está actualmente, reaccionando contra el planeta, con toda la furia de sus efectos. En muchos casos en respuesta a la acción del hombre, que contamina, modifica el medio ambiente, por intereses, sin respectar leyes ni tratados, ni medir la consecuencia futura o inmediata.

La flexibilidad mental, tener la mente abierta, con inteligencia emocional, abre caminos, impulsa a crecer y aprender, “como en la curiosidad innata del niño”. No se cierra o detiene ante el problema, busca la solución, dándole el tiempo que requiere mientras continúa, o lo asume con aceptación si no la tiene. ¿Somos flexibles? Nos adaptamos a las realidades que nos toca enfrentar cada día, en nuestra casa, con nuestra familia, en el trabajo, con nuestros compañeros, jefes, o empleados. En la vida cotidiana, amoldándonos, o introduciendo los cambios, ajustes necesarios, que surgen de la experiencia o del sentido común. ¿O elegimos siempre echar culpas a otros? a la mala suerte, al destino, tropezando con la misma piedra innumerables veces. Las políticas económicas y sociales de los gobiernos de turno nos afectan, si complican nuestras vidas no defendiendo nuestros derechos, nos cabe el reclamo generalizado y el voto en un país que se precie de democrático.

La solidaridad, el compartir lo poco o lo mucho, la confianza, el respeto hacia todos, la responsabilidad, el valor para reaccionar ante lo que nos hace o nos parece mal, serían parte del ramillete de actitudes que nos hacen ser derechos y humanos para que la sociedad, y nuestra calidad de vida, siga creciendo para mejor. Cuidémonos de no vivir en los extremos, aprender a ser y continuar feliz, es un camino para recorrer paso a paso, sin prisa y sin pausa. Sin caer en emboscadas tentadoras, por el solo hecho de hacer lo que otros hacen, sin asumir el resultado que tendrá en más o menos tiempo.

PD: Paso de relatos de amantes a estas reflexiones mías, ¡Condimento! el tema da para mucho texto más. Te saludo, deja tu huella si te apetece.

jueves, 14 de julio de 2011

El infiel arrepentido.


Pablo cruzaba la plaza de Congreso caminando hacia la compañía aseguradora, era fuerte el calor, no llevaba chaqueta, tan solo su camisa blanca con el cuello desabrochado. Sintió un impacto leve sobre su hombro, lo miró diciendo en voz baja, mierda.,, ¿Será posible? Alzó de inmediato su vista hacia el cielo, al ver las palomas volando alegremente entre los árboles se calmó. ¿Qué culpa tienen ellas? Se dijo, mientras buscaba un bebedero para mojar su pañuelo y quitar el “regalito”. Luego de encontrarlo la limpió lo mejor posible sentándose en un banco. - Tal vez me traiga suerte, pensó, mientras esperaba que seque.

Un hombre se sentó a su lado, se veía desencajado, comenzó a hablar solo. - Me echaron, si, me echaron de mi casa, mi mujer y mis hijos. La engañe con otra, ella se enteró y me echó, mis hijos la apoyaron.

– Pues te has llevado tu merecido, se dijo para sí Pablo. El hombre siguió hablando, los extraño muchísimo, pedí perdón de todas las formas posibles, amo a mi mujer, fue una única vez en 24 años de matrimonio.

Estoy arrepentidísimo, Ay de mí, he sido de lo peor. Sus ojos comenzaron a enturbiarse conteniendo las lágrimas. Mi vida tiene poco sentido ¿Qué voy a hacer ahora? Se tomaba la cabeza entre las manos mientras seguía con sus lamentos.

-El sentimiento de Pablo, ante tanto dolor genuino, pasó a ser de compasión.

- Bueno, bueno, cálmese, compréndala, la traicionó, rompió su confianza, el dolor que provocó, lo siente usted ahora. –Póngase fuerte, continúe con sus actividades, déles y tome tiempo, las heridas al corazón lo requieren para cicatrizar.

El perdón está en manos de su esposa y sus hijos. Procure acercamientos hacia cada uno, incluyendo otros familiares y amigos, diciéndoles lo estúpido que fue, lo arrepentido que está.

– Siga semana tras semana, sin desfallecer ni ser pesado, tal vez, solo tal vez, le den una segunda oportunidad. ¿Le parece?

-El hombre se levantó diciéndole, gracias por escucharme, me voy más tranquilo quizás pueda rehacer lo bueno que habíamos construido durante años. Gracias, repitió, al momento que se daba vuelta comenzando a alejarse.

- Pablo también se levantó, le quedaban veinte minutos para hacer su trámite, apuró sus pasos mientras pensaba, la paloma hizo que yo me detenga en este lugar para contener a este hombre ¿Será casualidad, o entretejidos del destino?- Espero haber sido útil...

¿Tú que piensas?