lunes, 26 de septiembre de 2011

Pausa primaveral.

Faltan tres días para que me tome unas vacaciones, iré al Complejo Termal de Federación en Entre Ríos, queda a 500 kilómetros de Buenos Aires. Viajo en colectivo de larga distancia, de manera que no tengo que preocuparme por manejar. Estamos en primavera pero las temperaturas oscilan entre 26 º unos días pasando a 10º en otros. Así que siempre es necesario llevar algo de abrigo por las dudas. Me va a venir bien estar en contacto con las aguas termales, ya que tuve los primeros seis meses del año serios problemas en la espalda. Estoy mucho mejor ahora, pero cuidándome en levantar pesos elevados, las aguas son relajantes, revitalizantes, así que regresaré hecho un toro bravío jajaja. Estoy un poco a las apuradas para dejar en orden varias cosas laborales, organizadas para continuarlas a mi regreso.

Ayer mi hija me regaló un pulóver hermoso, hecho en La zona Patagónica, me quedó de diez, es un ángel mi princesa, lo voy a llevar, de inmediato busqué uno más antiguo que tenía, preparándolo para regalar. No tiene sentido tener nada de más cuando hay gente que tiene tan poco y lo recibe con alegría. Hace poco regalé el ordenador anterior, a una señora con varias hijas, le pregunté si no le importaba que fuera un poco lento, contestó que de ninguna manera, así sus niñas no tendrían que ir fuera de su casa para utilizarla. Nos sentimos bien cuando tenemos la posibilidad de dar algo útil, obteniendo por respuesta solo una sonrisa de agradecimiento.

Bueno no quiero seguir con la lata, les dejo un fuerte abrazo, siempre me acuerdo de ustedes, aunque no pueda escribir con la frecuencia que quisiera

sábado, 17 de septiembre de 2011

La pulseada.

A las doce horas sonó el timbre, los siete operarios dejaron sus tareas para ir a almorzar. Se sentaron a la mesa para degustar sus almuerzos, cuando terminaron les quedaban veinte minutos de descanso. Rubén le propone a Justin ¿Porqué no jugamos una pulseada? Antes de que pueda responder, Darío le dice lo mismo con una sonrisa irónica ¿Te animas a jugar conmigo? Bueno, dale, responde Justin. Él y Rubén tenían quince años de edad, Darío unos treinta, era alto musculoso, pesaba, treinta kilos más que Justin. Esto transcurría en un verano de enero, el calor se hacía sentir con fuerza, los ventiladores apenas lo mitigaban. Darío y Justin se sentaron frente a frente, apoyaron sus codos firmes sobre la mesa tomándose por las manos derechas cruzadas. Sus compañeros, algunos sentados, otros de pié, observaban la pulseada que estaba por comenzar, la mayoría decía. ¡Yo le apuesto a Darío! Rubén dijo, a la cuenta de tres comienzan, uno, dos, ¡tres! El hombre y el adolescente comenzaron a empujar, los brazos no se movían del centro, temblaban por la tensión, manteniéndose a noventa grados. Las gotas de transpiración caían por la frente de Darío, el músculo de su brazo parecía un balón de fútbol, un gesto de sorpresa comenzaba a surgir en su rostro. Justin había soportado toda la presión de su rival, sin mostrar emoción alguna, lentamente comenzó a redoblar su esfuerzo, volcando el brazo de Darío, hasta que éste tocó la mesa. La pulseada había durado cinco minutos, levantándose de la mesa, ya serio, Dario le dijo, ¿Qué comes nene? ¿La espinaca de Popeye? O puras vitaminas, deja de joder, mira como me has hecho quedar. – Afirmó mientras se alejaba. Rubén, su amigo le dijo, pensar que yo quería pulsear contigo, eres como Silvester Stallone en la película que pulsea para retener al hijo jajaja. ¿Pensabas que ibas a ganar? – Al menos estaba seguro que nunca he perdido, ésta era solo una pulseada más. – Respondió Justin.

Esta es una prueba más de que en la vida no siempre gana el más fuerte físicamente. Justin tenía una natural fuerza emocional, espiritual y física, que le daba enorme fortaleza. Y, él a su edad, ni sabía de donde surgía o porqué la tenía.

jueves, 8 de septiembre de 2011

Historia de un amor... que no pudo ser.

Diciembre había llegado, el calor era denso, pesado, Leonardo no lo pensó más, decidió huir de Buenos Aires, tomarse unas vacaciones, alejándose de tráfico, ruidos, obligaciones laborales. Una vez en la ruta en su Volkswagen, recorrió los cuatrocientos kilómetros que lo separaban, hasta llegar a Tandil, la ciudad de las sierras bajas, tierra fértil, con olores a campos verdes y aguas claras del lago. Luego se desvió, avanzó cien metros por un camino de tierra, divisando a Don Basilio, un viejo amigo de su padre aguardándolo en la vereda. Detuvo el auto, bajando rápidamente para fundirse en un abrazo con el búlgaro.- Que bueno que viniste Leo, hace dos años que no lo hacías. -Pasa, pasa, tengo preparado un guiso hecho con perdices que ayer mismo cacé .-Usted se ve muy bien Basilio, debe ser el aire de aquí. - Ya lo creo, aquí todo es mas calmo.- Mira la cara que traes cada vez que vienes, ojeroso, blanco, flaco, de aquí te vas con el color de la salud. -Tiene razón, la gran ciudad mata, parece que uno no puede dejar de correr, por suerte termino con la universidad el año próximo, tendré más tiempo para esparcimiento. Luego de degustar el exquisito estofado, acompañado por un buen vino, siguieron charlando y riendo, mientras se contaban mutuamente anécdotas e historias.

A las cuatro de la tarde Basilio, lo invitó a visitar a Natalia su vecina, que vivía a continuación de un gran lote de tierra que separaba ambas casas. Al llegar, está los recibió con alegría, conocía a Leo desde pequeño, cuando llegaba en compañía de sus padres. Leo comprobó la presencia de una joven de cabellos lacios y ojos verdes que lo miraba con atención. - Es mi hija, Mariana, afirmó Natalia, se recibió de Veterinaria en la universidad de Buenos Aires, volvió hace poco, por ahora está todo el día en casa. - Ah, si, dijo Leo, mientras daba un beso en la mejilla de Mariana, recuerdo cuando eras pequeña, jugábamos a las escondidas, debes tener veinte y cuatro años ahora. - Si, y tú veinte y tres, ¡Qué alto que estás! ¿Tienes novia? No, no, nada formal, solo amigas, no he tenido tiempo para buscar mi alma gemela, jajaja. Luego, juntos los cuatro, continuaron tomando unos mates con bizcochitos salados, mientras conversaban de todo un poco.

Los días siguientes transcurrieron entre caminatas por senderos recorriendo el lugar, más de una vez Leo y Mariana, fueron hasta el pié del cerro “La piedra movediza”, ascendiendo hasta lo más alto, desde allí veían la belleza de los alrededores. Cuando los sorprendía la noche, le resultaba hermoso ver las luces del centro, así como el cielo plagado de estrellas que en Buenos Aires centro, ni podía verlas por los edificios cercanos. Alguna noche fueron a cenar, otras a bailar con amigos y amigas de Mariana, Leo se integraba totalmente, eran todos jóvenes que se divertían sanamente. Habían pasado diez días ya, el “porteño” citadino, también le decían, había bronceado su cuerpo, por la exposición al sol, se veía completamente distinto al día que llegó. Había aprendido hasta a ordeñar sentado en un banquito, la vaca lechera que Basilio tenía, también degustaba frutas en almíbar, leche fresca recién ordeñada, quesos y yogur hechos en el lugar.

Mariana le pedía a su madre que hable con Basilio e intervinieran, porque Leo le había dado su amistad pero de amor no decía nada, y ella estaba locamente enamorada de él. Una tarde Basilio le dijo a Leo, sabes que te aprecio mucho, quisiera regalarte la fracción de tierra de al lado, podrías venir a vivir aquí, ir construyendo tu casa de a poco. Natalia y yo te ayudaremos, nos gustaría que formes pareja con Mariana, se ven muy lindos los dos. Leo se quedó sorprendido ante el ofrecimiento, tratando de elegir las palabras que no hieran la sensibilidad del búlgaro, le contestó. – Le agradezco infinitamente, pero no puedo aceptar, aquí no hay trabajo para desarrollar mi carrera, no quiero vivir haciendo lo que no me gusta, por otra parte a Mariana, la considero una amiga, no estoy enamorado de ella. –El amor es así, afirmó Basilio, se puede querer y no ser querido, pero el darte la tierra sigue en pié, avísame y te la transfiero cuando quieras. – Nuevamente gracias, tengo en cuenta su ofrecimiento amigo.

Dos noches después Leo se había quedado a dormir en una habitación en casa de Natalia, cerca de las dos de la madrugada escuchó la puerta abrirse lentamente. Era Mariana que en su fina enagua rosa entraba. ¿Qué haces aquí? Preguntó. - Es que mañana te irás, quiero dormir esta noche contigo, así conservaré un recuerdo feliz de ti. ¿Estás segura? Sabes que lo nuestro no tiene futuro, no estoy enamorado. – Lo sé, siempre has sido sincero conmigo, pero regálame esta noche, quiero guardarla en mi arcón de recuerdos. -Bueno, ven, le contestó, dejando que ella entre bajo las blancas sábanas. Sucedió lo que tenía que suceder entre dos vidas jóvenes pero adultos, sin compromisos. A la mañana siguiente parecía que los pájaros cantaban más alegres que nunca. Luego de desayunarse juntos, Basilio, Natalia, y Mariana lo despidieron. Leo subió a su auto emprendiendo el regreso hacia la maraña de su ciudad, pero llevaba un secreto guardado…que le hacía sonreír y cavilar.

Otra historia ha salido del horno como pan caliente. Disculpa, la escribí rápido, sin correcciones, una esofaguitis aguda me está dando paliza, es posible me aleje unos días del ordenador.¡¡ Hasta pronto!!

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miércoles, 31 de agosto de 2011

Un día más, pero diferente.

Para Marcos esa mañana de invierno era una más, a la hora siete se despidió de las sábanas blancas, descalzo, envuelto en su bata azul ingresó al baño para darse una ducha. Estuvo quince minutos bajo el agua, cuando salió de la bañera, después de secarse se miró al espejo, alcanzó a ver dos manchas rojas sobre el dorso de la espalda. ¿Qué será esto? Se dijo, luego prefirió pensar que se trataría de algún brote alérgico, por vaya a saber que cosa, ya que se alimentaba muy sano. Luego de vestirse, tomó un desayunó lleno de calorías, igual, nunca subía un gramo en su peso. Una vez que dejó todo limpio y en orden, se colocó una campera de abrigo y su gorra, en la calle la temperatura era de seis grados, con vientos moderados. También tomó su agenda, que era como su GPS, tenía anotadas todas las actividades previstas para ese día. Sacó su auto del garaje dirigiéndose hacia el centro de la ciudad, allí buscó estacionamiento. Después fue caminando hacia varios lugares, comenzó por la peluquería, era temprano, un peluquero estaba libre, él le indico que le rebaje el pelo en los laterales y atrás, sin tocar arriba ya que era sagrado conservar lo que quedaba. Al salir, continuó con la casa de repuestos, el abogado, la escribanía, la sucursal bancaria. En su paso hacia la compañía aseguradora, se detuvo frente a la vidriera de una ferretería, le gustó una canasta con flores artificiales pequeñas, entró al local pensando en la persona a quien iba a regalársela.

Al llegar junto al mostrador, vio a un solo cliente que había ingresado segundos antes que él. Se lo notaba nervioso, de pronto vuelve la cabeza atrás, nota que no entra nadie, toma un poco de distancia del mostrador, saca un arma de fuego diciendo amenazante, ¡quietitos los dos! Tú dame el dinero de la caja, más el que tienes oculto, rápido o te quemo ya. A Marcos apuntándole le dice, pon tu billetera, reloj, más todo dinero que tengas sobre el mostrador, sin movimientos raros. Marcos no demostró emoción alguna en su rostro, rápidamente puso su billetera con tarjetas y algunos billetes sueltos hacia su derecha, retrocediendo luego dos pasos. El comerciante apiló los billetes que tomó de la caja al lado de los otros. El ladrón pasó el revólver a su mano izquierda, avanzó para tomar el dinero, en el momento que lo ingresaba en los bolsillos de su campera, la pierna de Marcos se elevó veloz como rayo, impactando el pié contra su rostro tirándolo de espaldas contra el suelo con los brazos extendidos. De otro puntapié Marcos aleja el arma de su mano. El ferretero portando un hacha lo amenaza, si te mueves te parto por la mitad. – Le dice. -Tome mi celular y llame al 911 pide a Marcos, quien de inmediato lo hace. - Ya vienen, en cinco minutos llegan. – Informa. - Qué suerte estaba usted aquí, es la tercera vez que me roba este mismo tipo. ¿Dónde aprendió a defenderse así? –Preguntó. Hace varios años fui a Kárate, me mantengo en estado con deportes. – Bueno lo dejo, tengo mucho pendiente, usted ya domina la situación. - Gracias, amigo, vuelva otro día, así, charlamos un poco. - Está bien, si paso lo visito, cuídese.

Cuando salió notó que le dolía el empeine, por lo que decidió no continuar volviendo a su apartamento. Una vez allí, preparó agua caliente, que volcó en una palangana con sal, sumergió el pié en ella, la inflamación se reduciría. Deslizó su mano por debajo de su camiseta, hasta donde había visto la mancha roja a la mañana, al tocar, se mojo los dedos, dedujo que era una ampolla que había reventado. ¡Corchos! Se dijo, ¿Me habré quemado con la almohadilla eléctrica de calor? ahora tengo que curarme la quemadura y el pié. – Que tonto soy a veces….éste ha sido un día distinto en verdad.

Las cosas no ocurren hasta que ocurren, no podemos prever todo, aunque lo hagamos, a veces suceden imprevistos.

Estoy saliendo de una gripe, pero he decidido escribir igual el día de hoy, para que no se me vaya agosto. ¡Saludos a mis amigos Bloggeros!

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miércoles, 17 de agosto de 2011

Un amor truncado.

-Marcos dormía, entre sueños vio la imagen tierna de su madre… estaba muy preocupado por ella, se había convertido en su sostén emocional. Antes, era una mujer vital, llena de alegría, pasaba de preparar ricos manjares en la cocina, a pintar exquisitos cuadros que brotaban como flores en primavera. La muerte de su marido tres años atrás debido a un cáncer pulmonar, le hizo añicos el corazón. No pudo superarlo, durante días y meses fue un mar de lágrimas, decayó,… dejado de lado pinceles, óleos, trabajos y salidas al mundo exterior. Marcos, al estar de vacaciones, le acompañaba todos los días de esa semana, desayunando, almorzando, cenando juntos. Con su novia, Carolina, se encontraban los sábados y domingos, quedándose a dormir en el apartamento de ella. Se amaban en cuerpo y alma con pasión infinita, tenían jóvenes y alegres veinte y seis años cada uno, disfrutaban al máximo esos días. Habían decidido no casarse o convivir, porqué la madre de él, había tenido dos intentos de suicidio durante el primer año de duelo. El lunes por la madrugada regresaba en un taxi a su casa, sonriendo, pensando en los momentos vividos con su amada, Carolina. El tráfico era intenso, muchos jóvenes salían de los boliches bailables, una intensa niebla dificultaba la visión, súbitamente escucha un impacto y una explosión, luego siguió el silencio.
Hizo un esfuerzo para despertar del sueño, sentía frió, se desperezó mirando el reloj, marcaba las diez de la mañana, en su pijama azul comenzó a caminar desde su habitación hasta el Living. - ¡Mamá! llamó, sin obtener respuesta, siguió hasta la cocina, mamá, volvió a llamar, ¿dónde estás? Ella siempre estaba allí, no saldría sin avisar ¿dónde iría? recorrió el dormitorio de ella y el resto de las dependencias. Quiso utilizar el celular para hacer un llamado pero no tenía crédito, moviéndose se llevó por delante una mesita baja. Quiso abrir la puerta que daba al hall de entrada, girando la manija con fuerza, no pudiendo hacerlo. Su preocupación crecía, le dolía el estómago, se dejó caer sobre una silla roja, tomándose la cabeza entre las manos. De pronto, escucha el ruido de llaves, es su madre que ingresa a la casa. ¿Qué susto me has dado? Dijo. ¿Dónde estabas mamá? – Inquirió. Ella paso a su lado sin mirarlo, ¿Eh? ¿qué ocurre? – preguntó. ¿Por qué no me hablas? – exclamó, acercándose hacia ella que se había detenido junto a la cómoda frente al espejo, tenía una fotografía entre sus manos, la miraba, lágrimas con rimel comenzaron a descender por su ojos. Marcos cruzó su brazo cubriendo sus hombros, miró la fotografía, estaban los tres, ella, él, y su padre, volvió la vista hacia el espejo, él no se veía reflejado, su madre estaba…completamente sola.

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Nota: estuve con problemas para editar los comentarios recibidos ¡está resulto ahora! puedes dejar la caricia de tus palabras. ¡Gracias!


viernes, 5 de agosto de 2011

La confesión, cuando muere el amor.

Hola Juan, ¿Cómo estás Diego? se dijeron los hombres al momento de abrazarse. Eran amigos desde el secundario, compartieron mucho de sus vidas hasta años después de casarse y tener hijos. – Juan, me llamaste citándome aquí, ¿Qué misterio traes? – Vamos al Bar de la esquina, allí hablaremos. Una vez sentados a una de las mesas, pidieron unos cafés –Te ves bien Diego ¿Cómo haces?– Será porqué soy feliz jajaja. – Has tocado el punto que me trajo aquí, yo no soy nada feliz, con Laura mi esposa es imposible ya vivir. – Uh, que noticia me das ¿Tan mal están las cosas?- Mira me cuesta hablar pero necesito decírselo a alguien, ella siempre tuvo actitudes tipo neuróticas, depresivas, pero las fui tapando, la amaba mucho, funcionó, hasta que mis hijos se mudaron formando sus parejas

- Se puso peor, estaba pendiente de mí para puro reproche, ella en casa encerrándose y encerrándome como una telaraña. Llevo la peor de las soledades, estando acompañado. ¿Cómo es eso Juan? – Estamos en dos mundos diferentes. Le digo de salir, ir al mar, no quiere, no le gusta, cuando anuncio ir solo, decide venir, pero allí, o donde vaya me amarga la estadía, a todo le encuentra problema. – No me traigas a nadie a casa me repite también. Se pasa horas viendo programas de chismes y novelas de la televisión, peluquería dos veces por semana. Ya he dejado de quejarme de todo, no tiene sentido, a veces cuando me quedo mudo y no le hablo por irritado, pide disculpas, pero lo sigue haciendo en el mismo día y los siguientes.

- Reprocha cuando estoy en el ordenador, cuando hablo por teléfono con nuestros hijos, sobrinos, ellos la escuchan, me dicen… no le hagas caso, pero algo está mal allí, debes ver una psicóloga para ella. – Estoy cansado de llevarla a lugares desde los seis meses de casados, ahora está conforme con el psiquiatra que la atiende. –Le pregunté ¿No quieres que te acompañe para hablar con él? ¿Qué dices? , yo estoy bien, tú haces mal al no estar conmigo. – ¿De que manera? si no quieres salir a otro lugar que de tu madre, cuando me siento a tu lado y estás viendo la televisión, te hago un comentario del día y me dices calla que no me dejas escuchar. Si dejo un cabello en el lavatorio del baño me lo echas en cara, yo levanto tus cosas las llevo a su lugar, es simple.

- No cambió en veinte y cinco años Diego, creí que podría ayudarla pero no hay caso, no quiere, personas así han llevado a la muerte a su compañía de vida, por cáncer, infartos, disgustos que somatizan en sus cuerpos, no encontrando salida. – Hace cinco años estamos en camas separadas, como te imaginarás me tiene frío como heladera, hace tiempo no pasa más nada. Cuando se le ocurre decir que ya no lo hacemos, le contesto.- No puedo hacerlo sin amor, y allí quedamos en la maraña de echarnos culpas, por eso ya no me engancho, sería interminable.

– ¿Qué piensas hacer Juan? – Ya reservé una casa pequeña pero con ventanales grandes, patio al frente y un parque con parrilla, en tres meses se desocupa. Allí recibiré familiares, amigos como tú, contaré estrellas, dejaré entrar el sol, veré la lluvia sin reproches hacia mis oídos. Cocinaré lo que quiera, pondré en la pared los cuadros que me gusten, disfrutaré música, solo o acompañado. Saldré con amigos donde queramos ir. Ya estoy comprando unas pocas cosas que necesito al mudarme. A ella la seguiré manteniendo, pasándole dinero para sus gastos personales, que los deberá ajustar, quedó en su rol de ama de casa pasará a dueña de casa total ahora.

¡Volveré a empezar! - Comprendes Diego, amigo mío, a nadie puedo decirlo, si se entera antes de tiempo sería imposible la convivencia, dos días antes de partir, les diré a mis hijos para que nos den apoyo a los dos. Aunque ella será la que más deba aceptar la realidad. Tampoco se que traerá el futuro, pero seré libre, necesito una mujer, no una relación sin vida, la muerte del amor como pareja nos separó. –Pienso es tu única salida Juan, me sorprende que hayas tardado tanto, ahora duran meses o pocos años las parejas, cuenta conmigo para lo que necesites. ¡Gracias Diego! hoy dormiré mas tranquilo. No sentiré culpa alguna.

Hum, otro relato… ¿Tú que piensas? Si pasas por aquí amigo visitante, deja tu huella si gustas.



miércoles, 27 de julio de 2011

¿Somos mentalmente flexibles?


De no ser así, seríamos más propensos al aislamiento, disociación, sufrimiento. Aunque el planeta tierra siempre gira igual, las sociedades tiene cambios permanentes en usos, costumbres, problemas, tecnologías. Así como los juncos se doblan ante fuertes ráfagas de viento, vuelven a estar derechos una vez que éstas ceden. También nosotros sufrimos o podemos sufrir en algún momento, tormentas emocionales que nos traigan dolores en cuerpo y alma. Necesitamos estar preparados para soportarlas, volver a ponernos de pié y continuar. Aunque a veces podemos ver todo negro o gris, por cansancio, estrés, o formas de ser, siempre habrá hermosos colores en todo lo que nos rodea.

En gran medida nuestra felicidad o tristeza surge de nuestro pensar y actitud, ante sinsabores, frustraciones, por conflictos, crisis, problemas, hechos que pueden haber sido generados, por propio desconocimiento, error, o como resultado de acciones de terceros cercanos o lejanos. También ante la pérdida de vidas que es prioridad uno, por inseguridad, accidentes fatales, desnutrición, violencia, situación que requiere su tiempo de duelo personal. La naturaleza misma, está actualmente, reaccionando contra el planeta, con toda la furia de sus efectos. En muchos casos en respuesta a la acción del hombre, que contamina, modifica el medio ambiente, por intereses, sin respectar leyes ni tratados, ni medir la consecuencia futura o inmediata.

La flexibilidad mental, tener la mente abierta, con inteligencia emocional, abre caminos, impulsa a crecer y aprender, “como en la curiosidad innata del niño”. No se cierra o detiene ante el problema, busca la solución, dándole el tiempo que requiere mientras continúa, o lo asume con aceptación si no la tiene. ¿Somos flexibles? Nos adaptamos a las realidades que nos toca enfrentar cada día, en nuestra casa, con nuestra familia, en el trabajo, con nuestros compañeros, jefes, o empleados. En la vida cotidiana, amoldándonos, o introduciendo los cambios, ajustes necesarios, que surgen de la experiencia o del sentido común. ¿O elegimos siempre echar culpas a otros? a la mala suerte, al destino, tropezando con la misma piedra innumerables veces. Las políticas económicas y sociales de los gobiernos de turno nos afectan, si complican nuestras vidas no defendiendo nuestros derechos, nos cabe el reclamo generalizado y el voto en un país que se precie de democrático.

La solidaridad, el compartir lo poco o lo mucho, la confianza, el respeto hacia todos, la responsabilidad, el valor para reaccionar ante lo que nos hace o nos parece mal, serían parte del ramillete de actitudes que nos hacen ser derechos y humanos para que la sociedad, y nuestra calidad de vida, siga creciendo para mejor. Cuidémonos de no vivir en los extremos, aprender a ser y continuar feliz, es un camino para recorrer paso a paso, sin prisa y sin pausa. Sin caer en emboscadas tentadoras, por el solo hecho de hacer lo que otros hacen, sin asumir el resultado que tendrá en más o menos tiempo.

PD: Paso de relatos de amantes a estas reflexiones mías, ¡Condimento! el tema da para mucho texto más. Te saludo, deja tu huella si te apetece.

jueves, 14 de julio de 2011

El infiel arrepentido.


Pablo cruzaba la plaza de Congreso caminando hacia la compañía aseguradora, era fuerte el calor, no llevaba chaqueta, tan solo su camisa blanca con el cuello desabrochado. Sintió un impacto leve sobre su hombro, lo miró diciendo en voz baja, mierda.,, ¿Será posible? Alzó de inmediato su vista hacia el cielo, al ver las palomas volando alegremente entre los árboles se calmó. ¿Qué culpa tienen ellas? Se dijo, mientras buscaba un bebedero para mojar su pañuelo y quitar el “regalito”. Luego de encontrarlo la limpió lo mejor posible sentándose en un banco. - Tal vez me traiga suerte, pensó, mientras esperaba que seque.

Un hombre se sentó a su lado, se veía desencajado, comenzó a hablar solo. - Me echaron, si, me echaron de mi casa, mi mujer y mis hijos. La engañe con otra, ella se enteró y me echó, mis hijos la apoyaron.

– Pues te has llevado tu merecido, se dijo para sí Pablo. El hombre siguió hablando, los extraño muchísimo, pedí perdón de todas las formas posibles, amo a mi mujer, fue una única vez en 24 años de matrimonio.

Estoy arrepentidísimo, Ay de mí, he sido de lo peor. Sus ojos comenzaron a enturbiarse conteniendo las lágrimas. Mi vida tiene poco sentido ¿Qué voy a hacer ahora? Se tomaba la cabeza entre las manos mientras seguía con sus lamentos.

-El sentimiento de Pablo, ante tanto dolor genuino, pasó a ser de compasión.

- Bueno, bueno, cálmese, compréndala, la traicionó, rompió su confianza, el dolor que provocó, lo siente usted ahora. –Póngase fuerte, continúe con sus actividades, déles y tome tiempo, las heridas al corazón lo requieren para cicatrizar.

El perdón está en manos de su esposa y sus hijos. Procure acercamientos hacia cada uno, incluyendo otros familiares y amigos, diciéndoles lo estúpido que fue, lo arrepentido que está.

– Siga semana tras semana, sin desfallecer ni ser pesado, tal vez, solo tal vez, le den una segunda oportunidad. ¿Le parece?

-El hombre se levantó diciéndole, gracias por escucharme, me voy más tranquilo quizás pueda rehacer lo bueno que habíamos construido durante años. Gracias, repitió, al momento que se daba vuelta comenzando a alejarse.

- Pablo también se levantó, le quedaban veinte minutos para hacer su trámite, apuró sus pasos mientras pensaba, la paloma hizo que yo me detenga en este lugar para contener a este hombre ¿Será casualidad, o entretejidos del destino?- Espero haber sido útil...

¿Tú que piensas?

lunes, 4 de julio de 2011

Los amantes...

Parte 2 y final. Comienza por la 1, no verías solo el final de una película ¿No?

Al llegar juntos a la barra pidió a Leo la tarjeta magnética, tomados de la mano con Lucia traspusieron la cortina de terciopelo, llegando frente a una puerta con la figura de cupido sonriendo. Pasó la tarjeta por la ranura, la puerta se abrió. Accedieron a un amplio pasillo ornamentado estilo barroco.- Vamos, vamos, dijo ella, echando a correr, mientras él la seguía. Una vez frente a la puerta preguntó con aire de inocencia y picardía. ¿Qué me vas a hacer aquí? Te voy a comer el corazón a besos. - Ah, esa es la letra de los Nocheros, ¿Qué más? – Te haré tantos mimos que dirás basta. - Bueno, bueno, me gusta lo que dices, entremos a ver si eres torito o torazo jajaja.

– Ingresaron, una lámpara iluminaba con luz tenue la habitación. De pié sobre la mullida alfombra él desabrochó su blusa, mientras ella hacía lo mismo con su camisa, les llevó un minuto estar desnudos. Claudio besó su hombro, susurrándole al oído, ve mujer, espérame allí. La miró caminar de espalda, se inclinó adelantándose oculto hasta el pie de la cama, deslizándose luego lentamente bajo las sábanas. Ella se inundaba de placer hasta que el rostro de él surgió frente al suyo, elevó los brazos, cruzando sus manos detrás de su cuello, mientras decía, despacito, despacito, ámame en cámara lenta. No hubo más palabras, solo suspiros en medio de los enamorados, mientras danzaban en el juego al que la pasión les llevaba.

Habría pasado más de una hora, Claudio estaba relajado con los ojos cerrados, cuando escuchó el ruido de la ducha. Miró hacia el baño que tenía sugestivamente la puerta abierta, era Lucia bajo el agua. – ¿Quieres que te hagas unos masajes? – Preguntó. – Ven, si quieres.- Contestó con una sonrisa. – El ingresó, cerrando la puerta de vidrio detrás de él. Lo opaca de la puerta tan solo permitió ver que los masajes, se convertían en movimientos que sugerían un nuevo frenesí pasional. Mas tarde envueltos en sus batas se echaron nuevamente en la cama. El miraba el cielos-raso, tarareando una canción, ella apoyaba la cabeza en su pecho. Luego de un suspiro dijo debemos ponernos en marcha- ¿No crees? – Uy, uy, tienes razón, a vestirse que la vida continúa. Salieron por la puerta de atrás que daba al estacionamiento, una vez en el auto, Claudio, giró la llave, arrancó su Renault, buscando la salida hacia la colectora. Doscientos metros más adelante subió a la autopista, dirigiéndose hacia el centro de la ciudad, comenzó a acelerar, en veinte minutos llegarían. Viajaban en silencio.

- Sabes una cosa dijo él de pronto. – ¿Qué?, preguntó ella.

-Voy a llevarte a mi casa. - ¿Estás loco? ¿O se te ha volado una chaveta?

-Calla, calla, tan solo ven conmigo, dijo mientras ingresaba por una calle del barrio de Quilmes, iba aminorando la marcha, accionó el control remoto por la ventanilla, el portón de su garaje se abrió, una vez dentro, bajaron los dos ingresando por una puerta al living. La luz se hallaba encendida, una joven con los ojos adormilados, los miró al entrar.

– Hola Mabel, ¿Está todo bien? -OH, si, ningún problema. – Bien niña puedes irte, gracias, esta tarde a las cinco vuelve como siempre.- Hasta luego contestó ella dándole un beso a los dos. Claudio y Lucía, se acercaron a la puerta de una habitación con un cartelito que decía, niños durmiendo. Abrieron despacio acercándose a las dos camas para ver a Joaquín de diez años, con un mechó rubio sobre su frente, y Santiago de seis en su pijama con ositos.

- Lucía dijo, míralos, ¿No parecen ángeles nuestros hijos? - Si, amor, los niños son ángeles, los que hacemos travesuras somos nosotros jugando a los amantes, pero es hermoso ¿No crees?- Si, Claudio la rutina mata a muchas parejas, pero vayamos a dormir que en pocas horas comienza nuestro día normal. - Tú te puedes quedar una hora más como premio si quieres jajaja, yo luego me llevo el auto y dejo a los peques en la escuela. - Mi premio eres tú y los niños contestó él, mientras se desparramaba vestido en la cama.

Bueno, tal vez me haya salido un poco desprolijo el relato, tampoco soy escritor, pero fuera de estadísticas, el amor perdura en las parejas que saben mantener una relación madura, equilibrada, respetuosa, con componentes y matices que no dejen apagar el fuego.

¿Tú que opinas?

domingo, 3 de julio de 2011

Los amantes...

Parte 1 de 2. (No te pierdas la esencia, el mensaje del relato en la 2)

Era la una de la madrugada, Claudio llevaba diez minutos aguardando a Lucia, su amante de años, sentado junto a la barra del Bar. Con una copa de whiski en su mano giró el taburete quedando con la vista hacia el interior del lugar, las luces eran tenues, íntimas, no más de cinco parejas se hallaban en las mesas de los rincones, algunas conversaban abrazadas, mientras otras se fundían por momentos en besos. A su derecha había una pequeña pista vacía, la música lenta, sonaba con letras de amor. Miró luego hacia la vidriera.

– Debe estar por llegar pensó, –El barman, Leo, con su cara de jugador de poker preguntó – ¿Vendrá? - No lo dude, ella es mi incondicional. – Contestó sin volver la cabeza, ¿Me tiene preparada la suite principal? – Inquirió. – Tal como la pidió. – Respondió Leo. (El lugar era la fachada a la calle, de un espléndido hotel alojamiento.)

Un taxi detiene su marcha junto al cordón, se abre la puerta de atrás, unas piernas conocidas asoman – Ya está aquí, se dijo a la vez que se ponía de pie y antes de que ella terminara de descender, – Está cada vez mejor, pensó, mientras su pulso, se aceleraba, la vio venir, radiante como en tantos encuentros anteriores. Su pollera suelta, quince centímetros por encima de las rodillas, una blusa blanca no muy escotada, que ocultaba aquello que a él entregaba. – La mujer Ingresó, buscándole, al verlo esbozó una sonrisa, acercándose con movimientos provocativos, los hombres de alrededor volcaron su atención para mirarla. –Chacales, se dijo para sí Claudio, es mía, solo mía.

– Lucia lo alcanzó pegando el cuerpo al suyo, la sonrisa de los dos pugnaba por contenerse. – Tomándolo de la camisa alzo sus pies, mirándolo a los ojos, él inclinó la cabeza, la tomo por la cintura hundiendo lentamente sus labios en esa boca roja.
- Humm, dijo al separarse. – Me matas mujer, ansiaba tenerte en mi brazos, - también yo, porqué crees que vengo acalorada. – Repuso ella. - ¿Quieres tomar algo?- Preguntó él.
–Una crema helada batida con champagne. – Al instante la pidió.
– Mi corazón dio un brinco cuando te acercaste a mí.- Afirmó Claudio. – ¿Solo el corazón? Espetó ella, noté algo más cuando me abrazabas. – Eres terrible, dijo él, siempre tan, tan,…tu misma.

Se sentaron luego en una de las mesas, frente a frente, tomándose de las manos, Claudio, jugaba con sus dedos mientras los acariciaba.
– Te extrañé amor, ¿Como estás? – Bien, más ahora que he llegado, vivo pensando en ti, le contestó mirándolo con dulzura – También yo, estos encuentros furtivos, aún espaciados, dan vida a mi vida. - ¿No temes que tu marido se entere? No, y tú, ¿Que tu mujer lo sepa? – Tampoco, respondió, con segundos de seriedad en el rostro. Continuaron charlando hasta que él dijo.
– Escucha la música, ¿Quieres bailar?
- Sábes que me gusta. – Afirmó ella mientras ingresaban en el ruedo, juntitos los dos, moviéndose con pasos sensuales. Cada tanto el deslizaba su mano por debajo de su falda, dándole suaves caricias en las nalgas, a la vez susurraba palabras en sus oídos, ella reía. - Mira que voy a hundir mis besos en ti cuando estemos solos, allí detrás. – Afirmó él. - ¿No me digas? ¿Por qué no hacemos más cortito el baile? – Preguntó ella.- Me enloquece que lo pidas. – Replicó Claudio, mientras se encaminaban a pedir el acceso al placer que ambos deseaban.

Continúa y termina en parte 2

No acostumbro a escribir este tipo de historias, como ya lo dije en mi post anterior, luego de meses alejado del ordenador debo entrar en ritmo. No te enojes con los amantes, síguelos para ver el final de esta noche de pasión y juegos con un final feliz.



jueves, 23 de junio de 2011

Divagando


Ingresé a la casa para comprobar si había correspondencia en el buzón, verificando que no. Luego de pasar por el hall de entrada, continué caminando por el pasillo que daba a cielo abierto. A mi izquierda estaban las puertas de acceso a los departamentos PH, detrás de cada una de ellas había muchas historias de vidas. Un día contaré algunas de las más interesantes. A través de los años, hubo rotación de gente ¿Cuántos? –No voy a hacer números pero no menos de sesenta, los grandes movimientos fueron en los tiempos de crisis económica. ¿Que será de sus vidas? Las de algunos, estoy al tanto de que van muy bien, lo cual me alegra, la de otros me enteré que tuvieron muchos problemas lo cual lamento. A veces pienso que al irse de aquí, perdieron la magia del lugar que cada uno había percibido.

Me detengo, observo la pared con ladrillos vista que coloqué unos siete años atrás, a lo largo de treinta metros, se ve bien, diría que cálida y alegre. Si mi padre viviera estaría feliz viéndolo, recuerdo que hace diez años me dijo –Me gusta tu pasillo, el mío es triste. -En verdad lo era, por el paso del tiempo, a los pocos meses le hice hacer la pared medianera que le faltaba, luego la pinté de blanco, también cambié la puerta de acceso que daba a la calle por una hecha en madera de cedro con relieves. - Ahora si, me gusta, siempre has sido rápido para resolver las cosas - Me dijo con una sonrisa.

Volviendo a mi pasillo, por la pared veo desfilar una columna de hormiguitas pequeñas, las lluvias las movilizan, unas bajan y otras suben espaciadas, son plaga si no las detienes, aprieto cuatro con un dedo quedando pegadas a la pared. Quedo de espalda contra una reja, mientras observo que otras que suben se detienen junto a los “cadáveres”, de inmediato dan la vuelta y le avisan a las que vienen detrás, se arma un revuelo. Las que descendían también se ven sorprendidas, comenzando a retroceder hacia las alturas.
Un ruido de llaves en una cerradura me saca de mis psicodélicas observaciones, es Andrés que sale, avanza por el pasillo hacia mí. –Buen día Don Migue, ¿Cómo está? –Bien, todo lindo -¿Y ustedes? – Bien también, estoy terminando los últimos cuadros para la exposición. (Andrés es artista plástico) ¿Vendrá a verla? -me pregunta – pues claro, que no te quepa duda- ¿Es en Palermo verdad? Si, si me contesta, mientras apresura sus pasos con una de sus obras envuelta. – Un taxi le espera. - Hasta luego. –Chau, Andrés.
Amigo visitante, hace meses que no escribo, estoy en precalentamiento, algo mejor vendrá más adelante.

lunes, 20 de junio de 2011

¿Por qué entristeció el rabino?


Cierto rabino era adorado por su comunidad; a todos les encantaba lo que decía. Menos a Isaac, que no perdía ninguna oportunidad de contradecir las interpretaciones del rabino, y resaltar los puntos débiles de sus enseñanzas.

A los demás les irritaba la actitud de Isaac, pero no podían hacer nada. Un día, Isaac murió. Durante el entierro, la comunidad se dio cuenta de que el rabino estaba profundamente triste.
-¿Por qué tanta tristeza? –le preguntó alguien. – ¡Isaac siempre estaba poniendo en entredicho todo lo que usted decía!

-No estoy triste por mi amigo, que hoy está ya en el cielo, sino por mí mismo, -respondió el maestro.
Mientras todos me reverenciaban, él me desafiaba, y yo me veía obligado a superarme. Ahora que se fue, tengo miedo de dejar de crecer.

(Paulo Coelho)

Es bueno acostumbrarnos a tomar bien, tanto los halagos como las discrepancias, u observaciones provenientes de aquellos críticos constructivos, siendo que de ellas aprendemos y crecemos. Finalmente terminaremos agradeciendo a aquellos que tomamos un poco como maestros. Y aprender,… es bello. ¿No lo crees?

Te saludo, deja tu huella si pasas por aquí.

Volver...

"Vengo viniendo", como decía el Chavo del 8 interpretado por Roberto Bolaños en la serie humorística mexicana.

Disculpa amiga, amigo bloggero por tan prolongada ausencia sin aviso. Cuando comenzaba a aprender uno poco de todos ustedes, unos problemitas de salud me hicieron abandonar mi nave espacial.

Vuelvo despacio, a continuación edito un post que nos es de mi autoría. Extrañé la calidez del comentario de ustedes, así como la de visitar y leer sus blogs. Tiempo al tiempo, veremos que pasa, el deseo de volver está.

Te saludo, nos vemos en siguiente si gustas...¿Si?

lunes, 8 de noviembre de 2010

¿Eres sobreprotectora?.... ¡¡ten cuidado!!

Esta historia es real en su esencia,hubo un padre que tuvo un ACV, una madre, un niño,una psicóloga, que vivieron esta situación.

La narrativa y los diálogos con el padre de ella están creados por mi pluma, no son reales. La cuento para compartir los efectos de la sobre-protección, y la "simbiosis" de una madre con su pequeño.

Papá...

-Recibí tu mail, pasaron seis años desde la última vez, era mi casamiento, recuerdas... bailamos el vals,... yo era tan feliz!!

-Esa madrugada te volviste a ir luego de un rápido beso, mi gran noche seguía, la música y el baile nos llenaba a todos de risas y alegría.

-Nunca más supe donde estabas, ahora me dices que te has vuelto a casar, que tengo una hermanita de cuatro...

-¿Que quieres que diga? .... aún estoy con sorpresa!!

-Aquí pasaron tantas cosas, Hernán mi marido te recuerdo su nombre, por las dudas, tuvo un ACV, accidente cerebro vascular... con veintinueve años.

-Pegué un grito, como un rayo llamé a emergencias, en 20 minutos llegaron, eso,... en principio, salvo su vida...

-La peor de las noches cayó sobre mí, luego los estudios, consulté cinco neurólogos, deposité mi confianza llegó la cirugía...

-Estaba como loca, tomé la mano de mamá y dije, si lo pierdo... me arrojo bajo un tren, ella,no pudo decir nada... lloramos abrazadas las dos!

Salió “bien” siguió con rehabilitación, no podía mover parte de su cuerpo, tampoco hablar, yo le bañaba, cambiaba, afeitaba, los días parecían de plomo, pero nunca perdí la fe… él estaba conmigo.

Algunas noches pensaba en tí. –Te necesitaba. - ¿No era yo la luz de tus ojos? Y tú - ¿Él que siempre me cuidaría?...

Se fue recuperando, le faltaba solo más confianza. - Un amigo le ofreció un empleo, en principio dudó... finalmente aceptó, se puso cada vez mejor, volvió a sonreír.

-Me pidió que tengamos un hijo, no era mi momento pero dije que si. Pasaron nueve meses y Pablo nació por parto normal, era hermoso, como él...

Nuestro niño tuvo seis años insomnio, si, lo que digo, insomnio, de noche, al paso de una o dos horas se echaba a llorar y gritar... yo lo abrazaba, hamacaba y besaba -él dormía, pero al dejarlo comenzaba de nuevo, terminé a su lado... todas las noches.-Consultamos médicos,... no hallamos respuestas.-Cuando cumplió seis, nos recomendaron a Sarah, una psicóloga. Y en siete sesiones mi niño curó...

Sarah dijo que debía romper la "simbiosis", ¿Sabes que es? Cuando estaba en mi vientre estábamos como en “comunión”, "conectados" dependíamos uno del otro, cuando el bebé nace y se corta el cordón, debe ir separándose... independizando de a poco.

Yo, lo sobre protegía y esa separación no ocurría, tal vez lo que paso con mi marido me hizo así, pero me han dicho que puede darse en otras madres hacia sus hijos, no los sueltan y ellos no quieren ni pueden independizarse, crecer, fuera de la dependencia normal, afectiva.

Tampoco crecen aún adultos.

Cuando comenzó el primer grado lo llevamos a una nueva escuela, Sarah dijo... llévenlo los dos, pero tú quédate detrás, que Hernán esté delante.-Ese primer día se tiró al suelo, gritó y pateó, toda la escuela nos miraba, sentí el corazón estrujado, pero no me moví, Pablo allí quedó con la maestra y compañeros.

En noches anteriores, ya comencé a no acudir a su llamado, hasta que fue durmiendo más... pasó un mes... es feliz... duerme bien, es alto y rubio como mi Hernán.

En este momento me mira, tira de mi mano,dice que quiere comer...

¿Sabes que tiene tus ojos? Así te miraba yo.

¿Vendrás a vernos?-Hazlo con mi hermanita...van a jugar juntos, y así, mi Pablo... conoce a su abuelo...

Tus cosas con mamá no tienen que ver con nosotros ¿No es así?...

Ahora sabes que pasó aquí, mi puerta esta abierta, por favorsi tardas mucho en dar una señal...comenzaría a cerrarla...

¡Te quiere!… tu hija… la mayor!!

Este post lo edité en este mismo blog el 5 de junio pasado bajo el título: El amor sobreprotector puede dañar. Cuando tenga tiempo volveré con estas historias. Deja tu comentario si gustas. Te saludo.

viernes, 29 de octubre de 2010

Salir de la incertidumbre...


Cuando, paciencia y constancia fueron nuestra compañía, permitiéndonos hacer, sobrellevar y resolver muchas cosas. Ante el síntoma de que la primera esta afectada,… antes de perderla del todo, debemos parar, reflexionar sobre: ¿Qué no esta bien en nosotros, o en otros, que nos afecta de tal manera? Para buscar las respuestas en nuestro interior e introducir, o poner en marcha los cambios necesarios... ¿Tú que opinas?

Te doy la bienvenida y,...¡Te saludo!

lunes, 18 de octubre de 2010

Decisiones condicionadas...


Fue este pasado domingo alrededor de las 2 de la tarde, había decidido no salir hallándome solo en casa. Me encontraba un poco adormecido con un libro entre mis manos. Sonó el timbre de calle. ¿Quién sería? Tal vez un vendedor, pensé. Abrí el postigo que da a la acera, bajé los ojos para verlos, eran un niño y una niña de unos 9 ó 10 años, con las caritas sucias. Tenemos hambre ¿nos puede dar para comprar algo? Pregunto el niño. No puedo darte dinero, si quieres te doy pan ¿Quieres? Si, si contestó, ¡esta bien! Regresé a la cocina, coloqué unos panes frescos en una bolsa, junto con unos alfajores dulces. Regresé junto a la puerta, ¿De donde son, de aquel lado pregunté? señalando hacia la izquierda. No, de allá contestó señalando con el brazo hacia atrás de ellos. Antes de abrir la puerta para entregarles la bolsa, en segundos pensé en muchos porqués. No traen nada en sus manos ¿Qué raro, nadie les ha dado nada? Si vienen desde lejos ¿Por qué no llevan una bolsa más grande? Piden dinero. Habrá un adulto que los lleva para pedir, ¿La finalidad del dinero, será alimento u otra cosa como droga o alcohol para los padres? Y…cerrando mis pensamientos, todos los días en algún lugar sucede un hecho de inseguridad, o atentado contra la seguridad de las personas. ¿Al abrir la puerta, no habrá alguien a un costado que ingrese para robar? Abrí la puerta, les entregué la bolsa, cerrando de inmediato tras esta acción. Ni saque la cabeza, para ver con si se hallaban solos, hacia donde se dirigían. En fin, no hice muchas de las cosas que normalmente haría.

Era un día feriado, en un horario sin gente ni movimiento en la calle, los hechos de violencia, de inseguridad que suceden por distintos lados, va condicionando nuestra libertad de accionar. Las formas para cometer delitos, son de lo más inusitadas, intervienen o utilizan ancianos, mujeres, niños, para dar un grado de tranquilidad que no es tal. Terminando finalmente en un hecho delictivo. No hay estadísticas para saber la cantidad real, pero sucede. Sin entrar en un grado de paranoia, convivimos con esta realidad que condiciona nuestra forma de vida normal. Solo comento este hecho, hay que estar aquí para saber porque la gente se va volviendo más desconfiada. Supongo que a estos inocentes, muchos no les habrán abierto la puerta para darles nada por ese motivo. Esto no es normal aquí ni debería seguir sucediendo.

jueves, 14 de octubre de 2010

¡Zapatero a tus zapatos...!


Si no encontramos la medida justa para nosotros, nos duele, no nos sentimos bien. Esto ocurre con el calzado que ponemos en nuestros pies, pero también en muchas otras cosas. El trabajo, nuestra actividad, es una de ellas, siendo importante porque ocupa un espacio importante de nuestros días y en nuestra vida. "Tenemos que encontrar lo que más nos guste hacer, para sentirnos realizados, o hacer con gusto lo que nos toca, hasta poder cambiar de actividad". Marcos, entre los 21 y 25 años cambió seis empleos. A pesar de ser apreciado, bien remunerado, renunciaba pronto, sintiendo la necesidad de cambiarlos.

Comenzó a preocuparse, ¿Qué me pasa? Se decía para si mismo, ¿Porqué no puedo quedarme en un lugar? . Un día, vio un aviso en el que pedían una persona con su título, para cubrir un cargo de promotor asesor técnico. Se presentó a la entrevista. No teniendo experiencia anterior, destacó que había incursionado en mini emprendimientos autónomos. Fue tomado,… la empresa con buen criterio, lo tuvo un mes pasando por todos los sectores, adquiriendo un conocimiento del producto que iba a representar en la calle. Finalmente salió durante tres días, con distintos compañeros, aprendiendo, observando como hacía su actividad cada uno de ellos. Luego lo hizo solo, visitando, clientes distribuidores, así como usuarios. En pocos días se encontró con el hecho, de que este trabajo, con libertad de movimiento, le era afín a su personalidad. De allí en adelante siguió en esa rama de actividades, desarrollando su carrera en ellas.

Muchos de nosotros tenemos temor de emprender actividades nuevas, quedándonos en el mismo lugar de manera que perdemos la oportunidad de evolucionar. Hacer lo que más nos gusta en la actividad que genera nuestro ingreso, es como haber encontrado zapatos o guantes a nuestra medida. Tú que opinas, ¿Estás conforme con lo que haces? Te saludo. ¡Deja tu comentario si gustas!


viernes, 8 de octubre de 2010

Convivir es vivir con....


La convivencia comienza por casa, en la familia. Ésta debería ser el núcleo, la esencia de la misma. Antes estaba la casa grande, en la que convivíamos abuelos hijos casados, nietos, era normal, teníamos cocinas y dormitorios separados. Recuerdo cuando era chiquillo, con mis amigos, juntábamos leña que todos los vecinos aportaban, para hacer una gran fogata en la noche de San Juan. El carnicero aportaba los chorizos, el panadero y el almacenero el pan y las gaseosas. A la noche, luego de prender esa fogata de varios metros de altura, cuando quedaban brasas, terminábamos sentados alrededor, hasta entrada la madrugada, eran momentos mágicos compartidos. .

En el vientre de nuestra madre comenzamos a convivir, teníamos alimento, abrigo, dormíamos, cuando nos movíamos dábamos “las pataditas”, que tanto alegran a los padres de ahora, al igual que ayer... son señales que una vida nueva viene. El mundo fue cambiando, en realidad el globo terráqueo sigue girando igual, los cambios están en los estilos de vida. Hoy todo va más de prisa, hay más presión, menos tiempo para compartir. Los círculos familiares y de amistades se van reduciendo. De allí surgen el estrés, y otras enfermedades originadas en la “mala sangre”, que se lleva o deteriora de manera temprana, vidas que tendrían que haber continuado junto a nosotros. Se puede seguir el ritmo de la vida, mientras se mantenga el amor, el respeto, hacia el otro. Hay ingredientes básicos elementales para convivir: paz, libertad, seguridad, acceso a la educación, salud, trabajo, igualdad de oportunidades. La no discriminación, hacia nadie por color de piel, creencia, situación económica, país de origen.

Los seres humanos somos criaturas sociales que necesitamos de los demás para desarrollarnos como personas. Escuchar, comprender al otro hace a la convivencia. La preocupación por uno mismo, es egoísmo, el que junto con la soberbia, levanta un muro que nos hace ver solo nuestros propios ombligos. Es normal ocuparnos de nosotros para estar bien, estando así podemos ayudar a nuestro entorno y a los otros. Formando una cadena con eslabones en la que no puede, ni debería convivir la pobreza extrema, con la riqueza extrema. Tolerancia, paciencia, perseverancia, flexibilidad, adaptación a los cambios, este último es más necesario que nunca debido a que los cambios se producen con una velocidad vertiginosa. Sin embargo la flexibilidad pasa por adaptarse sin perder los valores humanos, trabajando para recuperar muchos que se han perdido en el camino.

Convivimos también con el medio ambiente, al que debemos cuidar. Con enfermedades, alegrías, tristezas. El mundo dista mucho de ser perfecto, solo podemos, desde nuestro lugar, trabajar con los elementos de que disponemos, para procurar mejorarlo. Para eso además de nuestra actitud, tenemos el poder del voto, para que quienes nos gobiernan, piensen, se ocupen de el bienestar general, por sobre el individual, no solo diciendo lo que la gente quiere oír, sino que haciendo lo que la gente necesita.

Bueno el tema da para mucho, no se si lo he tocado medio enredadito, pero termino de escribirlo y lo edito ahora. Respondiendo a una iniciativa de hacerlo en el día de hoy 8 de octubre de 2010. Te saludo.

martes, 5 de octubre de 2010

Participar en CONVIVENCIA

El próximo 8 de octubre numerosos blogger del mundo escribimos sobre el tema CONVIVENCIA. Cada uno lo hace con la libertad de expresarse sobre el tema como más le guste. Acepté la invitación a hacerlo, para mí será una experiencia más, sobre un tema siempre vigente ya que la convivencia va sufriendo transformaciones a través del tiempo.

Te saludo, nos reencontramos en poco tiempo. ¿Si?

miércoles, 22 de septiembre de 2010

Silencio que duele ¡Industrias paradas!


El trabajo genera recursos que mantienen familias, las personas no somos islas, dependemos unos de otros, como vasos comunicantes. Necesitamos generar nuestro propio ingreso, cada uno se realiza con y en lo que hace, el trabajo nos dignifica. Los subsidios son una solución temporal para los que necesitan utilizar su intelecto, artesanía, creatividad, dinámica. De lo contrario pueden enfermar, tener problemas en su casa, etc. “El ánimo de las personas cambia si no tiene empleo” estando en condiciones de salud para hacerlo.

Si bien me gusta el silencio nocturno en días de semana o en amaneceres, cuando se va poniendo lentamente en marcha la actividad laboral. No puedo olvidar el silencio de la no producción, con disminución de servicios, ése si que duele, por cierre de establecimientos. Sobreviene en las épocas de crisis, como consecuencia de políticas económicas mal dirigidas ya sea por ineptitud, obedecer directivas externas, erróneas, interesadas. Efecto dominó no previsto. O bien por contemplar los intereses de los gobernantes de turno y no por el del bienestar general del ciudadano común. Ese silencio duele por lo que representaba, con todas las consecuencias que seguiría originando en la gente, hasta retomar rumbo hacia adelante retomando la estabilidad y el desarrollo.

En estos días mientras me movilizo aquí por mis actividades, veo el movimiento de la gente, hacia o en sus distintas ocupaciones con buen ánimo...(¿será que influye la llegada de la primavera?) Al margen de convivir con una cantidad de problemas en común, que siempre faltan por resolver, cada uno de nosotros tenemos los propios. Cada país también los tiene, en general son similares o los mismos, solo difieren a veces en las épocas en los que se originan. Estamos muy lejos de lo ideal requerido, pudiendo éste ser posible. ¿Seguirá siendo una utopía? Es un comentario mío, procurando no extenderme. ¿Tu que opinas?